RUPTURA DEMOCRATICA
Surgen
toda clase de dudas en relación a los resultados electorales en los Estados Unidos
las cuales se han documentado en varios estados de la Unión. Diversas
organizaciones institucionales, personalidades y expertos, han puesto de
manifiesto mecanismos irregulares en el conteo de los votos, el voto por
correo, discrepancias demográficas, votos virtuales no identificados, y de
personas fallecidas. También, se han examinado las irregularidades de los
procesos informáticos los cuales han sido administrados por diversas empresas de
dudosos antecedentes en la materia.
Se han
señalado como responsables de tal situación a activistas comprometidos con
agendas derivadas de planes de organizaciones políticas antidemocráticas, tales
como, las directrices contenidas en los programas del grupo de Puebla y de
otras similares. Las actividades planeadas, son estimuladas en cada localidad
por grupos extremistas focalizados en protestas violentas, sustentadas en temas
controversiales como, por ejemplo, raza, sexo, discriminación social, clima, etc.,
cuyos objetivos son en sí mismo preparados fundamentalmente para desestabilizar
las democracias del continente, lograr posiciones de poder e iniciar la siembra
del socialismo en aquellos países que aún se resisten a sus pretensiones.
Tales
compromisos han sido asociados a líderes del partido demócrata en beneficio de
su candidato presidencial y sus
maniobras en manos comprometidas de ese partido han inducido violencia
callejera y proliferación de información
confusa polarizando a la población, incluso, más allá de sus fronteras, estimulada
por las grandes cadenas audiovisuales bajo control de grupos transnacionales
desacreditando y minando la confianza de los electores, lo cual produce un golpe severo a los principios democráticos
basados en un sistema libre y en los procesos para elegir a sus líderes.
Esas
acciones han impactado al proceso electoral presidencial de Estados Unidos, y
han sido instrumentadas mediante procesos irregulares y en la intervención de los
sistemas informáticos al viejo estilo de los usados sistemáticamente en
Venezuela, quien ha sido acusada y sentenciada de fraude continuo en sus
elecciones y han colocado al régimen en la frontera de estado fallido y sus
dirigentes acusados de corrupción y usurpación del gobierno. Sin embargo, aún
persisten en dicha práctica, y que ahora, pretenden consolidarse con elecciones
fraudulentas legislativas con el fin de lograr el control total socialista y
aparentar cierta la legitimidad democrática.
Se ha cuestionado
desde hace bastante tiempo el voto electrónico en los procesos electorales; y
ha adquirido dimensiones importantes en los Estados Unidos en relación a las
elecciones presidenciales y de autoridades legislativas. Estudios bien
documentados han revelado la intervención de la tristemente célebre SMARMATIC
que ha cedido sus soportes tecnológicos a una empresa denominada Dominium Sistemas,
DVS quien utiliza los codigos electorales en más de la mitad de los estados de
ese país.
Es
conveniente tener presente que, el sistema electoral de los EE. UU. separa las funciones
federales de cada estado incluyendo la electoral, donde cada uno es responsable
de establecer sus propios estándares y procedimientos los cuales delegan a los
gobiernos de los condados y a las ciudades. Como se aprecia, el uso de la
tecnología electoral es generalizado y ha sido decisión de muchos estados de la
Unión reglamentada por la Comisión Nacional de Asistencia quien solo define los estándares de los proveedores de
dichos sistemas dejando en manos locales la contratación de al menos media
docena de grandes empresas que tiene el denominador común de tener accionistas
comunes vinculados a fundaciones globalistas y que entre sus objetivos están las
de implantar un “nuevo orden mundial”, y estimular a los movimientos
socialistas de varios países antidemocráticos.
La
estrategia política basada en sistemas electorales controlados ha abierto la brecha
para penetrar al sistema democrático americano, con la meta común de desestabilizar
a la sociedad, con la pretensión de instalar el sistema socialista en los países
democráticos y en la joya de la corona que son los Estados Unidos.
La mayoría
de las empresas asociadas al procesamiento de la data procedente de las
elecciones son propiedad de grupos globalistas que han penetrado interesadamente
las políticas del partido Demócrata. A través de la manipulación de los
resultados electorales tienen el fin de colocar a sus líderes en el movimiento político
democrático e inducir un efecto implosivo para lograr controlar la política,
acceder al poder, preservar sus intereses multibillonarios en los centros
financieros, y de los servicios, incluyendo a algunos países extranjeros.
Es un
hecho que los usos electrónicos de los sistemas electorales ocupan un lugar
importante y, es notable que tres empresas dominan el mercado de esos sistemas
electorales los cuales atienden a más del 90 % de los votantes en Estados
Unidos. Algunas de esas empresas se
ubican en Canadá, España y Alemania, escapándose de esa manera de la supervisión
oficial en detrimento de la seguridad de los sistemas, llegando al extremo que
el procesamiento de los resultados electorales se realizan en países
extranjeros lo cual refleja la intervención
directa de otros países en las elecciones, razón por la cual ya comienza una
nueva etapa de investigación de establecer las responsabilidades de ellas y sus
propietarios cuyos efectos en los resultados
electorales pueden demostrar fraude e incluso traición y violación de la
seguridad nacional.
Estas
peligrosas actividades para la preservación de la democracia están siendo
aclaradas e investigadas en jurisdicción
extranjera, su conexión con el conglomerado globalista y sus acciones
financieras, entre ellas, empresas ubicadas en Nebraska cuyas operaciones de cambios de
accionistas y de capital se facilitan en Delaware y están destinadas a cubrir las espaldas de
los verdaderos dueños que operan por “casualidad “en los estados donde se han
denunciado irregularidades mayores y han puesto en jaque la elección de los
Estados Unidos quebrando el mito de la verdad americana como principio, creando
pérdida de confianza en el sistema electoral
poniendo en peligro a la democracia como sistema político.
Es ya de
vieja data que las empresas de servicios electorales anteriormente señaladas
han llevada el escrutinio y publicación de elecciones en varios estados desde
el año 2004 y han adquirido la experiencia en el escaneo y procesos del sistema de votación por correo que ha sido cuestionado
hoy día por su hipersensibilidad de operar de manera absolutamente irregular, tal
y como está siendo denunciado
actualmente.
Se confirma
la intervención financiera y operativa en el resultado electoral de grandes
empresas y del movimiento llamado progresista, cuyo objetivo ha sido lograr el
poder, imponer el socialismo y los interés de países antidemocráticos, incluyendo
la significativa participación china, favoreciendo la expansión rusa, la penetración
en el continente de los movimientos islámicos
y la consolidación de gobiernos socialistas en Ibero américa cuya agenda pública
sin rubor obedece a las agrupaciones globalistas.
Con la
ayuda de las cadenas noticiosas internacionales en manos de ese perturbador
movimiento, polarizan la opinión publica, sin embargo, independientemente del
resultado de las elecciones en los EEUU, los partidos involucrados son por
principio democráticos y sus mecanismos
internos detendrán de alguna manera a aquellos movimientos que perturben sus políticas
contribuyendo con los contrapesos institucionales de ese país para evitar el
avance del socialismo, especialmente considerando, que un movimiento de esa naturaleza tendrá el
rechazo mayoritario de la población, y frenarán la penetración de los intereses
de países antidemocráticos que pongan en jaque a la democracia. Sus movimientos
y reacción van a ser importantes y su política exterior apoyada en el balance
del poder no podrá ser vencida por fuerzas extrañas en beneficio de la
democracia y de los intereses de regímenes antidemocráticos, que al final, serán
vencidos como es el caso de Venezuela y de sus ultrosos aliados del Caribe.
Independientemente
de la decisión que se tome como consecuencia del resultado electoral, el
sistema ha sido afectado y se le ha inyectado una dosis de incredibilidad y se
ha perdido la confianza del elector lo cual resulta altamente pernicioso para
la democracia del país del norte. Sus efectos ya se hicieron sentir al sur del
rio grande, algunos países, ya bajo control del movimiento globalista, defensor
de un nuevo orden, cuyas acciones deberán ser revisadas, por todas las
instancias académicas, políticas y judiciales para establecer una política de contención
y aplicar las sanciones a que dé lugar.
Será
necesario revisar todo el sistema electoral de manera integral para poder dar
transparencia al instrumento más importante de la democracia, es decir, no
habrá posibilidad de llevar a cabo elecciones de ningún tipo sino se resuelve
la calidad del sistema en lo que corresponde al padrón electoral en total correspondencia con la población y sus
movimientos demográficos , afinar las participación clara de votantes mediante
un registro objetivo, claro y transparente e identificar de manera inequívoca a
cada votante, establecer el voto manual y que los procesos de totalización e
informática se realicen en instituciones formales de alta confianza acompañados
de un sistema de control independiente y efectivo.
El sistema
informático no puede estar en manos de empresas contaminadas susceptibles de
introducir elementos fraudulentos en sus procedimientos para favorecer a
interesados y proteger sus grandes negocios multilaterales, incluyendo las
grandes cadenas audiovisuales que han sido compradas y puestas al servicio de
intereses obscuros a una causa que pretende gobernar al mundo, apoyar a gobiernos
títeres y manipular todo el sistema democrático en beneficio de intereses
globales, particulares, y locales que inevitablemente están conectados con el
crimen organizado internacional.