NUBOSIDAD POLÍTICA VENEZOLANA
Hay
nubosidad política, brillan los analistas con sus especulaciones, incluso imitan
a los videntes que proliferan en las redes, todo parece, pero no es. El control
político en Venezuela no ha cambiado de
manos, solo se hizo tutelar, la gobernanza derrumba conceptos e introduce
confusión induciendo una política de rumores y especulación, en contraste con
quienes centran sus comentarios en una sólida comprobación que permiten visualizar
la dirección de los acontecimientos que son administrados en plena opacidad
pública.
El
acontecer venezolano, no es precisamente un accidente, no ocurre en un vacío,
es el colapso de un país que se derrumba bajo el peso de la globalidad y, de sus propias contradicciones: inestabilidad
geopolítica, seudo democracia corrupta, extremismo ideológico, parálisis
institucional, implosión de las estructuras del estado, acabar con los imperios
criminales internacionales, y de ejércitos centrados en dudosa sofisticación
tecnológica, acompañados de la remoción de seudo lideres despreciados por el pueblo y que
han sido, devorados por sus propias acciones.
Funcionarios
que se creen todo poderosos, actúan con ceremoniales antiguos, y otros, centran
sus decisiones en acciones directas, contundentes, sin disculpas, provocando
estallidos en favor y en contra, las cuales trascienden fronteras y, sacuden a
la sociedad que, guiada por redes informativas, concurren como actores extras,
con libretos previamente escritos que contribuyen
a formar el conjunto borroso aludido. Mientras tanto, marionetas actúan con discursos huecos sin pertinencia, llenas de expresiones
con valores inaceptables, que fluyen de labios hipócritas.
Todo se
perfila y proyecta en Venezuela en manos de un gobierno provisional, en
bancarrota financiera y moral que,
pretende hacerlo despreciando su propia ideología revolucionaria generando en
el ciudadano común un rechazo viral contra sus actuaciones, y aumentando
colateralmente su desconfianza en los
partidos que tiene efectos devastadores
para la sociedad, asentadas en una burocracia que ya no sirve, en clases
políticas obsesionadas con el poder en la práctica del eterno oficio actuando
en el marco de políticas públicas cargadas de incompetencia, moldeada por
líneas demagógicas, todo destinado a preservar el poder, ya precario, mientras
el líder mayor es sometido a la justicia internacional.
Estamos observando
una involución peligrosa de los países democráticos, ante la amenaza de la
politización extremista, incluso religiosa, que desdibuja los poderes públicos
y, los convierte en instrumentos de apariencia democrática e ilegítima, gestionados
por quienes pretenden gobernar. no para administrar y resolver sino, para disponer de una manada,
sublimar, castigar, retener, y robar. Solo detentan el poder interesado en ellos mismos,
debilitando las instituciones y haciéndolas dependientes de su voluntad, donde
la eficiencia deseada, la reemplazan por
los beneficios económicos ilícitos y el
crimen se convierte en Estado.
Frente a
esta ignominia, cuyas herramientas son la cárcel, tortura, y muerte, surge una
fuerza ciclónica, que se aparta de las ilusiones vendidas con narrativas
fraudulentas y, acomete acciones directas contra países terroristas y criminales, muchos
de ellos sentados en sillones suntuosos en los espacios ejecutivos oficiales y
empresas de maletín, incluyendo a funcionarios aposentados en los organismos internacionales. Nuevas
acciones, rompen los protocolos y los esquemas ortodoxos, dejando afuera las
simulaciones de un régimen como el
nuestro, enfermo de poder, que se ha agotado, que, ha estado
sometiéndonos demasiado tiempo, representado por una burocracia que no sirve al
pueblo, sino a sus propios intereses, obsesionado por el poder eterno, y modelados
por evidencias del crimen organizado.
Este
régimen soportado aún por elementos seudodemocráticos, elecciones fraudulentas que
niegan la voluntad popular y el bien colectivo, que construye falsas narrativas
erigidas sobre cenizas de supuestos próceres originarios, gobiernan con el mazo
dando para castigar y pretenden exhibir la unidad de su tribu, donde la verdad
ha sido desplazada por una marca, “socialismo, igualdad, triunfaremos, no
volverán” la cual se caracteriza de
operar bajo las sombras y que, todavía se
aloja en el palacio presidencial, intentando lograr la supervivencia, pero que continúa
induciendo pobreza, el hambre, cárcel y el
amedrentamiento. Acciona una liberación de presos políticos a cuenta gotas, e
intenta administrar preservando a
individuos de uniforme llenos de medallas de mentira, y amenazan en su estertor
con armamentos prestado por los perros
de la guerra, llenos de prepotencia que controlan todavía después de la
defenestración del comandante en jefe, que nada hacen contra sus protegidos
reseñados, y a los que aterrorizan las ciudades como bandoleros que entran en
las calles como vaqueros antiguos, modernizados en sus caballos de metal, que
incluso se desplazan a otros lares para desestabilizar otras sociedades. Intentan
preservar su ecosistema frente a la situación real que se va a derrumbar para mutar hacia una transición. Toda
una dinámica razonablemente responde a una emergencia geopolítica absolutamente
necesaria, de ahí, la importancia de comprender el esquema de la fuerza
trasnacional impuesta para el aseguramiento de la estabilidad social y del
control político basado en una ética válida o no, pero de defensa occidental para
la preservación democrática. Si no nos gusta, no debería importar, es necesaria,
pero odioso en la ortodoxia diplomática, sin embargo, también está justificada como
garantía para una transición adecuada, base para la liberación de Venezuela.
No hay
solución al caso venezolano de manera perfecta, la inacción del venezolano
común en buena medida nos llevó a esto y, la intervención anunciada, evitó la
continuidad del régimen dictatorial-delincuencial que nos conducía a un agujero
negro que nos haría colapsar en brazos de otros interventores, y aprovechadores
que desarrollaron sus esquemas ideológicos contra la civilización occidental y, se apoyaron en
instrumentos legales ilícitos montados en un escenario de apariencia democrática.
Resuelto el
tema transicional, la recuperación comenzará con asegurar el piso jurídico y
para ello, la elección de una nueva Asamblea Nacional, fuente primaria para
validar un gobierno. Transición que, montada en la licitud nos conducirán en
pocos meses a elecciones generales en beneficio de restaurar la democracia y
asegurar la inversión de capital internacional para el desarrollo nacional.
Es
necesario a esta altura hacer algunas precisiones generales. La premisa central
es que la administración Trump no rompió el orden mundial; simplemente expuso
que este ya estaba fracturado e inició un proceso para reventar las estructuras
antidemocráticas y terroristas. Se valida la estrategia de "arreglar la casa
primero "oxigenando muy corto plazo” al régimen, mientras su estructuras
internas y sistemas sociales colapsan e implosionan. Se rompen las rutinas diplomáticas que han permitido que
la decadencia global fuera aceptable y, se narra la esperanza real del país
para recuperar la soberanía en su momento, dejando de lado, la "cortesía
diplomática" y enfrentar las amenazas y la erosión institucional, que obliga
al pais a elegir entre reconstruirse
desde la verdad y la productividad interna o desaparecer entre las ruinas de la
negación.
El conjunto
sigue borroso, no está en control del venezolano, ni de sus líderes, toda
previsión es riesgosa por la incertidumbre: el desconocimiento de los detalles
de un plan global y específico sin poder detallar el dibujo como si fuera un
cuadro abstracto. Cualquier parecido está lleno de pronósticos fuera de los
intervalos de confianza, solo hay esperanzas de disponer de un gobierno
transitorio, con los mejores que desplacen a los corrompidos, que se ordene el
sistema electoral para elegir una Asamblea Nacional que dicte las pautas para
disponer de un Tribunal Supremos de Justicia justo, equilibrado e
independiente, un Fiscal que inicie los procesos a los imperdonables, y
finalmente, un gobierno hábil para lograr la liberación real de los
secuestrados políticos y su incorporación social; de romper la brecha
monetaria, contener la especulación, remunerar justamente a la población activa
y jubilada, coordinar la necesaria inversión y la recuperación de activos
sustraídos, y que, finamente nos conduzca a una elección presidencial y de los
órganos públicos, de forma transparente, sin miedo y, sustentado en la justa
interpretación de la voluntad nacional de libertad, y se inserte al país en la
sociedad de naciones democráticas.