martes, 17 de marzo de 2026

NUBOSIDAD POLITICA

 

NUBOSIDAD POLÍTICA VENEZOLANA

Hay nubosidad política, brillan los analistas con sus especulaciones, incluso imitan a los videntes que proliferan en las redes, todo parece, pero no es. El control político en Venezuela  no ha cambiado de manos, solo se hizo tutelar, la gobernanza derrumba conceptos e introduce confusión induciendo una política de rumores y especulación, en contraste con quienes centran sus comentarios en una sólida comprobación que permiten visualizar la dirección de los acontecimientos que son administrados en plena opacidad pública.

El acontecer venezolano, no es precisamente un accidente, no ocurre en un vacío, es el colapso de un país que se derrumba bajo el peso de la globalidad y,  de sus propias contradicciones: inestabilidad geopolítica, seudo democracia corrupta, extremismo ideológico, parálisis institucional, implosión de las estructuras del estado, acabar con los imperios criminales internacionales, y de ejércitos centrados en dudosa sofisticación tecnológica, acompañados de la remoción de  seudo lideres despreciados por el pueblo y que han sido, devorados por sus propias acciones.

Funcionarios que se creen todo poderosos, actúan con ceremoniales antiguos, y otros, centran sus decisiones en acciones directas, contundentes, sin disculpas, provocando estallidos en favor y en contra, las cuales trascienden fronteras y, sacuden a la sociedad que, guiada por redes informativas, concurren como actores extras, con libretos previamente escritos  que contribuyen a formar el conjunto borroso aludido. Mientras tanto, marionetas  actúan con  discursos huecos sin pertinencia, llenas de expresiones con valores inaceptables, que fluyen de labios hipócritas.

Todo se perfila y proyecta en Venezuela en manos de un gobierno provisional, en bancarrota financiera y  moral que, pretende hacerlo despreciando su propia ideología revolucionaria generando en el ciudadano común un rechazo viral contra sus actuaciones, y aumentando colateralmente  su desconfianza en los partidos  que tiene efectos devastadores para la sociedad, asentadas en una burocracia que ya no sirve, en clases políticas obsesionadas con el poder en la práctica del eterno oficio actuando en el marco de políticas públicas cargadas de incompetencia, moldeada por líneas demagógicas, todo destinado a preservar el poder, ya precario, mientras el líder  mayor  es sometido a la justicia internacional.

Estamos observando una involución peligrosa de los países democráticos, ante la amenaza de la politización extremista, incluso religiosa, que desdibuja los poderes públicos y, los convierte en instrumentos de apariencia democrática e ilegítima, gestionados por  quienes pretenden gobernar. no  para administrar  y resolver sino, para disponer de una manada, sublimar, castigar, retener, y robar. Solo  detentan el poder interesado en ellos mismos, debilitando las instituciones y haciéndolas dependientes de su voluntad, donde la  eficiencia deseada, la reemplazan por los beneficios económicos ilícitos y  el crimen se convierte en Estado.

Frente a esta ignominia, cuyas herramientas son la cárcel, tortura, y muerte, surge una fuerza ciclónica, que se aparta de las ilusiones vendidas con narrativas fraudulentas y, acomete acciones directas  contra países terroristas y criminales, muchos de ellos sentados en sillones suntuosos en los espacios ejecutivos oficiales y empresas de maletín, incluyendo a funcionarios aposentados en  los organismos internacionales. Nuevas acciones, rompen los protocolos y los esquemas ortodoxos, dejando afuera las simulaciones de un régimen como el  nuestro, enfermo de poder, que se ha agotado, que, ha estado sometiéndonos demasiado tiempo, representado por una burocracia que no sirve al pueblo, sino a sus propios intereses, obsesionado por el poder eterno, y modelados por  evidencias del crimen organizado.

Este régimen soportado aún por elementos seudodemocráticos, elecciones fraudulentas que niegan la voluntad popular y el bien colectivo, que construye falsas narrativas erigidas sobre cenizas de supuestos próceres originarios, gobiernan con el mazo dando para castigar y pretenden exhibir la unidad de su tribu, donde la verdad ha sido desplazada por una marca, “socialismo, igualdad, triunfaremos, no volverán” la cual se  caracteriza de operar bajo  las sombras y que, todavía se aloja en el palacio presidencial, intentando lograr la supervivencia, pero que continúa  induciendo  pobreza, el hambre, cárcel y el amedrentamiento. Acciona una liberación de presos políticos a cuenta gotas, e intenta administrar preservando  a individuos de uniforme llenos de medallas de mentira, y amenazan en su estertor  con armamentos prestado por los perros de la guerra, llenos de prepotencia que controlan todavía después de la defenestración del comandante en jefe, que nada hacen contra sus protegidos reseñados, y a los que aterrorizan las ciudades como bandoleros que entran en las calles como vaqueros antiguos, modernizados en sus caballos de metal, que incluso se desplazan a otros lares para desestabilizar otras sociedades. Intentan preservar su ecosistema frente a la situación real que se va a  derrumbar para mutar hacia una transición. Toda una dinámica razonablemente responde a una emergencia geopolítica absolutamente necesaria, de ahí, la importancia de comprender el esquema de la fuerza trasnacional impuesta para el aseguramiento de la estabilidad social y del control político basado en una ética válida o no, pero de defensa occidental para la preservación democrática. Si no nos gusta, no debería importar, es necesaria, pero odioso en la ortodoxia diplomática, sin embargo, también está justificada como garantía para una transición adecuada, base para la liberación de Venezuela.

No hay solución al caso venezolano de manera perfecta, la inacción del venezolano común en buena medida nos llevó a esto y, la intervención anunciada, evitó la continuidad del régimen dictatorial-delincuencial que nos conducía a un agujero negro que nos haría colapsar en brazos de otros interventores, y aprovechadores que desarrollaron sus esquemas ideológicos contra la  civilización occidental y, se apoyaron en instrumentos legales ilícitos montados en un escenario de apariencia democrática.

Resuelto el tema transicional, la recuperación comenzará con asegurar el piso jurídico y para ello, la elección de una nueva Asamblea Nacional, fuente primaria para validar un gobierno. Transición que, montada en la licitud nos conducirán en pocos meses a elecciones generales en beneficio de restaurar la democracia y asegurar la inversión de capital internacional para el desarrollo nacional.

Es necesario a esta altura hacer algunas precisiones generales. La premisa central es que la administración Trump no rompió el orden mundial; simplemente expuso que este ya estaba fracturado e inició un proceso para reventar las estructuras antidemocráticas y terroristas. Se valida  la estrategia de "arreglar la casa primero "oxigenando muy corto plazo” al régimen, mientras su estructuras internas y sistemas sociales colapsan e implosionan. Se rompen  las rutinas diplomáticas que han permitido que la decadencia global fuera aceptable y, se narra la esperanza real del país para recuperar la soberanía en su momento, dejando de lado, la "cortesía diplomática" y enfrentar las amenazas y la erosión institucional, que obliga al pais a  elegir entre reconstruirse desde la verdad y la productividad interna o desaparecer entre las ruinas de la negación.

El conjunto sigue borroso, no está en control del venezolano, ni de sus líderes, toda previsión es riesgosa por la incertidumbre: el desconocimiento de los detalles de un plan global y específico sin poder detallar el dibujo como si fuera un cuadro abstracto. Cualquier parecido está lleno de pronósticos fuera de los intervalos de confianza, solo hay esperanzas de disponer de un gobierno transitorio, con los mejores que desplacen a los corrompidos, que se ordene el sistema electoral para elegir una Asamblea Nacional que dicte las pautas para disponer de un Tribunal Supremos de Justicia justo, equilibrado e independiente, un Fiscal que inicie los procesos a los imperdonables, y finalmente, un gobierno hábil para lograr la liberación real de los secuestrados políticos y su incorporación social; de romper la brecha monetaria, contener la especulación, remunerar justamente a la población activa y jubilada, coordinar la necesaria inversión y la recuperación de activos sustraídos, y que, finamente nos conduzca a una elección presidencial y de los órganos públicos, de forma transparente, sin miedo y, sustentado en la justa interpretación de la voluntad nacional de libertad, y se inserte al país en la sociedad de naciones democráticas.

 

 

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