EL CAMINO
HACIA LA REDENCIÓN ELECTORAL
Desde hace más de veinte años se han denunciado y, documentado las
irregularidades del sistema electoral venezolano. Innumerables trabajos de
investigación universitaria y de organismos calificados confirman con pruebas
irrefutables que el gobierno venezolano incurrió en fraude sistémico desde el
mismo momento que inició el control del poder político. Conscientemente, se
controló el poder electoral y concentró todos los poderes independientes al
margen constitucional. Rediseñaron el sistema electoral y, lo pusieron en las
manos de especialistas cubanos y de empresas afectas al régimen. Entregaron la
soberanía a foráneos, así como el sistema de identidad nacional para apuntalar
el desarrollo de los sistemas informáticos irregulares.
Recordemos
para no olvidar, que el Tribunal Supremo de Justicia designado (echado al exilio)
dictaminó por sentencia firme de fecha 13 de junio de 2015 declarar legalmente
nulo el sistema electoral, incluyendo la inconsistencia del registro. a este
efecto, ordenó su depuración y actualización con la participación de
representación de la sociedad civil establecida por ley. Igualmente, exhortó a
la Asamblea Nacional a designar nuevos rectores del CNE garantizando árbitros
idóneos e imparciales. También ordenaron a la Fiscalía establecer las
responsabilidades penales correspondientes.
Independientemente de esa decisión del TSJ, se ignoró la
sentencia aludida, y continuó la práctica fraudulenta. Para las elecciones del
año 2025, no solo despreció la orden de actualizar de manera transparente el
padron electoral, sino que, desechó que los venezolanos en el exterior
participaran en el proceso; a pesar de todo ello, y
que las elecciones presidenciales fueron obstaculizadas, la oposición verdadera
ganó arrolladoramente la elección presidencial, la opinión del votante privó de
manera evidente. Es ahí, cuando se escamotea el triunfo electoral con la complicidad del CNE. Se arrebataron
las elecciones desconociendo el proceso y, se puso en evidencia un nuevo fraude
y apropiamiento del poder, lo cual es fuente de los graves problemas que nos
involucran hoy día a todos los
venezolanos.
El sistema
electoral actual, no ha sido revisado estructuralmente de sus condiciones y
componentes, de hecho, existe descomposición de la data, claramente manipulada y
acompañada de marcadas irregularidades burocráticas construidas con el
propósito de lograr la continuidad del régimen. El CNE mantiene el registro
electoral corrompido, marcado no solo por incongruencia del padron, sino
también por centros de votación creados artificialmente, inaccesibles muchos de
ellos. Cualquier denuncia al respecto desde las más altas esferas tildan a los
votantes como fascistas por el simple hecho de adversar al sistema, y someten a
amenazas directas o subliminales a muchas de ellas o los amenazan, secuestran,
apresan, o desaparecen.
Aún después de la
captura del capo mayor y, basados en el argumento de una paz artificial, y del
hipócrita seguimiento de las instrucciones de otro gobierno, el chavismo decide
ponerse de rodillas para mantener el poder, y como consecuencia, pausadamente
sustituyen de los altos cargos a los maduristas por chavistas y, hacen todo lo posible para preservar el
control del estado; de paso, adoptan la estrategia de desincentivar la participación electoral,
incluso públicamente se oponen a que se realicen, y desconocen los plazos
legales de terminación del interinato.
El sistema electoral venezolano, pilar fundamental de
cualquier democracia, atraviesa hoy su crisis de legitimidad más profunda. Lo
que debería ser un mecanismo de expresión soberana se ha transformado, tras
décadas de opacidad, en un engranaje de fraude sistémico. La denuncia es
clara: el control institucional ha permitido la manipulación deliberada del sistema
electoral, particularmente del Registro, y la exclusión sistemática del derecho
a votar de millones de ciudadanos en el
exterior. No se trata de errores aislados, sino de una arquitectura diseñada
para garantizar al oficialismo que actúa como representantes de un sistema
delincuencial y de la manipulación de la
voluntad popular; el interinato pretende continuar con el sistema para intentar
mantenerse en el poder.
El control absoluto del CNE ha impedido auditorías
forenses reales. Sin autoridades imparciales, el registro funciona como una
"caja negra" donde se incorporan datos falsos sin supervisión de la
sociedad civil, elementos claves y condicionantes para restaurar la democracia y
por tanto, antes que cualquier elección; una limpieza profunda y tecnificada
del REP. es imprescindible. Para restaurar la confianza, no bastan reformas
superficiales; se requiere una reestructuración integral basada en tres ejes
fundamentales: designar nuevas autoridades en el CNE que gocen de independencia
comprobada siguiendo mandatos legales previos; la depuración del registro con
la participación de la sociedad civil para garantizar la eliminación de
"vicios" como registros duplicados, extranjeros nacionalizados
falsamente y personas fallecidas y, por
último, la tecnología debe servir al ciudadano. Se requiere de un sistema de actualización
digital remota que permita a la diáspora reincorporarse al proceso
político, eliminando las barreras burocráticas que hoy silencian a millones de
venezolanos. El modelo de éxito visto en procesos recientes basado en el
resguardo tecnológico de actas y de una arquitectura de verificación debe ser
la norma. El conteo manual in situ debe convivir con un soporte
informático estrictamente auditado.
La democracia no se recupera solo con votos, sino con
un sistema que los respete; forzar esta revisión estructural no es una opción
política, sino una necesidad histórica para devolverle al país la capacidad de
decidir su propio destino. El pueblo venezolano no
desea continuar con la dictadura chavista y que después de la defenestración
presidencial, los autores y militantes del chavismo, que aceptaron ser
comisionados del gobierno norteamericano, que han cambiado de piel
vergonzosamente para proteger sus intereses subalternos, es imprescindible en
favor de la democracia y de la reconstrucción nacional su salida del poder.
El sistema electoral nos conduce a
democratizar el país, pero es necesario forzar la decisión de que los
comisionados circunstanciales e ilegítimos tolerados por ahora en la
administración Trump deben irse
voluntariamente, o serán echados del poder, someterlos a la justicia como reos
que son, e incluso, ir más allá, donde todos los escenarios son posibles.