sábado, 9 de agosto de 2025

TIC TAC

 

TIC TAC

Genaro Mosquera C

Reiterar sobre un tema tan trillado y coyuntural como lo es el de las elecciones parlamentarias, no es cómodo, pero es absolutamente necesario insistir, puesto que con este planteamiento se juega el destino de Venezuela en los próximos meses.

Queda muy poco tiempo, el presidente interino tiene hasta el mes de noviembre para formar gobierno, deslastrarse de la Asamblea Nacional y del Estatuto que limita sus funciones, presentar cuentas claras sobre la ayuda humanitaria recibida, y designar a un nuevo liderazgo el cual debería ser representado por un grupo de personalidades independientes, probas, experimentadas y conocidas nacional e internacionalmente para formar un Consejo de Gobierno, designar igualmente a expertos en las carteras más importantes de un gobierno, e igualmente, estimular la creación de unidades regionales, municipales y vecinales para apoyar su gestión.

De no hacerlo, pasará lamentablemente a la historia por no haber cubierto las expectativas, y por el manejo ineficiente del mantra de:  cese de la usurpación, gobierno de emergencia y elecciones libres. Como consecuencia de esa indecisión, el régimen realizará elecciones parlamentarias fraudulentas, y pregonará la elección de la mayoría comunista en el parlamento y difundirá que se ha elegido a una Asamblea Nacional “democráticamente,” que es un poder legítimo, y en consecuencia, impondrá la continuidad del régimen investido falsamente del manto de “legítimo y democrático”, apalancando el poder del régimen socialista por muchos años más, emulando así a los chulos cubanos. Se perderá la Republica una vez más.

La memoria y la inconsistencia política, es generalmente corta, se olvida fácilmente como consecuencia de que ya el sistema no es relevante frente a las necesidades diarias de sobrevivir, se pierde el interés por el  cambio  de régimen ya que al venezolano no les importa sino lograr adecuarse a nuevas realidades, en cuyo caso, favorecen indirectamente  la manipulación del régimen, o el interés de las partes de sacar provecho y mantener el poder dentro de un entorno absolutamente egoísta e incluso antipatriótico. He ahí una paradoja social del comportamiento que se debe tener presente en un entorno de cambio, que subjetivamente ha dejado de interesar frente a las realidades impuestas por el régimen.

La respuesta social se limita a rogar por un cambio, aspirando sin comprometerse a que, por obra y gracia de alguien, se le resuelvan sus problemas, y que ello, conduzca a la recuperación de su libertad. Fácilmente se anotan con la dirigencia política más circunstancial, pero ante la inacción y los errores, los demuele públicamente, adversan y finalmente, los acusan de un comportamiento cómplice con el régimen. Sin embargo, el venezolano ha hecho de todo frente a las circunstancias adversas; paros, protestas, ha puesto su vida en juego, los han depredado, encarcelado, perseguido, echado del país, y sometido; pero hemos fracasado en desplazar al modelo político depredador.

Íntimamente, deseamos un cambio a como dé lugar, y se ha comprado parcialmente el mensaje de que la cosa puede cambiar mediante elecciones democráticas y transparentes, porque, además, somos mayoría, olvidando la precariedad del sistema electoral, y ni siquiera se dan cuenta de la debilidad electoral por la ausencia de más de tres millones de votantes que se han ido del país, y que será imposible incorporarlos a ese proceso electoral, aparte del  desconocimiento de las elecciones de los gobiernos democráticos del mundo.

Ante un asunto  tan complejo, el país ha caído en las peores condiciones de vida conocidas, ausencia de servicios y el deterioro de la calidad de vida a niveles nunca visto, con una pandemia que nos arrincona y acaba sin asistencia de tipo alguno, donde las cifras de infectados no revelan la verdad, los fallecidos alcanzan niveles que exceden a la de otros países, y donde el crimen supera a las muertes por la enfermedad,  incluso superan la de algunos países, al llegar a setenta y cinco muertes por cada cien mil habitantes, contra cinco de los mexicanos, sumado a los suicidios, que llegan a veintiún personas por cada cien mil habitantes. El comportamiento ciudadano se sume en una abulia preocupante que no activa la sinergia necesaria para el cambio de régimen que nos acogota y empobrece.

Sin importar el efecto de las acusaciones de corrupción e ilegalidades cometidas, el régimen ha diseñado su propia estrategia para mantenerse en el poder; primero, mediante el uso y abuso de la fuerza militar, sostén claro del régimen que se ha declarado comunista y chavista, y que no dará oportunidad alguna a la oposición de ser poder político en la vida,  que ninguna organización, institución o sociedad los podrá reemplazar, y como parte de esa actitud, planifica un mecanismo electoral caracterizado por una violación constitucional conducente a lavar la cara como estado usurpador, y aparentar ser legitimo en su desempeño.

El régimen ha preparado las elecciones parlamentarias con doble propósito, controlar el poder legislativo dentro de su estrategia de eliminar la separación de los poderes, hacer unas elecciones con trazos “democráticos”, y validarse o legitimarse ante el mundo, e irradiar a los cuatro vientos que es un “gobierno socialista democrático”, que es constitucionalmente electo y que su validez es soberana.

Esa estrategia, además está centrada en dividir a los  partidos y entregar su dirigencia a colaboradores dentro de esos partidos, porque ellos con su nombre propio y simbología, van a participar en elecciones conjuntamente con docenas de partidos, creados por el propio régimen, para dar la sensación de pluralidad, y finalmente, inducir la elección de parlamentarios asociados al régimen, lo cual  determinará el definitivo control  de la Asamblea, y terminar con la única entidad institucional formal de los poderes públicos legítimos.

Esta acción, significa la desaparición definitiva de la democracia tal como la concebimos, se afianzarán como un “gobierno democrático”, fortaleciendo las alianzas con el crimen organizado, para continuar con el enriquecimiento ilícito, y la desestabilización de las democracias del continente, en un afán expansionista y de control del   poder global.

Participar y promover las elecciones parlamentarias es ilegal, y quien lo haga, debe de estar claro que se hace cómplice de violación de la Constitución y de las Leyes, y tendrá la connotación de delincuente funcional.

No se puede olvidar que la Asamblea Nacional nombró ajustada a derecho a un Tribunal Supremo de Justicia legítimamente concebido, y que, además, puso en práctica un procedimiento basado en el artículo 233 de la Constitución Nacional contra la elección presidencial del año 2018. Después de un trabajo exhaustivo y la verificación de las pruebas de fraude, sentenció e invalidó las elecciones presidenciales, anuló al sistema electoral, eliminó el sistema electrónico del voto, y recomendó procesar penalmente a las autoridades electorales, nacionales y regionales, declaró usurpador al capo mayor y lo sentencio con cárcel. ¿Cómo se puede ignorar esta importante y valiente acción de los magistrados en el exilio sujetos a persecución?

Como todo mundo sabe, los países democráticos aceptaron estas sentencias, y apoyaron la resultante constitucional de que el presidente de la Asamblea Nacional fuese el presidente interino, que cesara la usurpación, y se instalara un gobierno de emergencia hasta que se hicieran elecciones verdaderamente democráticas.

Lamentablemente la Asamblea Nacional no ha procedido en consecuencia, no abrió los procedimientos necesarios para procesar a las autoridades usurpadoras, llevarlos a juicio penal, solicitar el cese de sus funciones y mucho menos ha solicitado el apoyo para favorecer las acciones de cambio del sistema político y el sometimiento a derecho de sus dirigentes, y tampoco efectuó la solicitud de ayuda humanitaria efectiva, a través de la acción de una coalición de fuerzas internacionales.

Apenas hace unas horas, el Tribunal Supremo de Justicia, solicitó a la Interpol, en base a la Convención de Palermo, someter a los personeros principales del régimen a una “alerta roja” para su detención inmediata; lo hizo público, y cumplió con sus funciones y la ley. Sin embargo, no hay pronunciamientos al respecto por parte de la Asamblea Nacional, quien solo ha dejado pasar el tiempo, y ahora, parte de esa cámara se asocia a la predica de ir a elecciones parlamentarias, e indirectamente apoyar la convalidación de un régimen ilegal y usurpador.

La decisión de ir a una elección es ciudadana, pero sin caer en la complicidad como consecuencia que el proceso convocado es ilegal; es absolutamente correcto no convalidar e ir un proceso electoral pervertido y dirigido por delincuentes tramposos, por tanto, se debe resistir, organizar y enlazar las aspiraciones de cambio y de libertad, con los líderes natos del país, y llevar a cabo la debida reacción que catalice el cambio.

La conclusión es evidente, no se puede sobre la base ilusa de una mayoría electoral, que está por verse, basada en un sistema manipulado por un régimen que no obedece a un sistema judicial pulcro, pretender ir a unas elecciones parlamentarias que le permitirá al régimen legitimarse y actuar libremente en el futuro como un gobierno socialista, favorecedor del sometimiento y humillación popular, y destructor de la libertad en todos sus rasgos democráticos, y coadyuvando políticas restrictivas y de aprovechamiento de países anti democráticos como lo hace Cuba desde hace más de sesenta años, quienes se han dado el lujo de convertir a Venezuela en una provincia cubana.

RESISTENCIA Y REBELION

 

RESISTENCIA y REBELION

Los  resultados favorables en las elecciones parlamentarias llevadas a cabo el pasado año, determinaron un cambio institucional importante, donde la Asamblea Nacional tuvo la histórica responsabilidad de resolver los problemas relativos de la ilegitima elección de los magistrados, remover al presidente de la república, abrir los juicios necesarios por motivo de la corrupción y el narcotráfico, de  transformar el Sistema Electoral y remover a sus integrantes en todo el país. Todo ello, obviamente no lo han hecho, a pesar de haber tenido las dos terceras partes de sus integrantes lo cual significaba acabar con todos los abusos del régimen y se desplazamiento.

Perdieron el tiempo mediante acciones inútiles o distraccioncitas, tales como, la convocatoria a un Referendo Revocatorio Presidencial (RR), que se comenzó a gestionar a fines de marzo. Muchos no daban crédito a esta vía porque sería manejado por un CNE que de nuevo se volvía a ver como agente de fraude-trampa. Otros, sin embargo, refutaban esta posición alegando que un organismo que había permitido el triunfo 10 a 1 el 06D-15 en favor de la oposición, no se atrevería a montar un resultado tramposo, sin embargo, el regimen lo replicó con la elección fraudulenta de la ANC.

En junio y agosto de ese año, mantuvimos que no habría RR: Sin embargo, en el ambiente político opositor seguían manejando fórmulas que se consideraban más expeditas: forzar la renuncia del presidente o proceder a su destitución por parte de la AN si no demostraba que es nacido en Venezuela, y de no ser así, enjuiciarlo por abandono del cargo. Todo un plan inútil y desesperanzador.

Toda esta situación desarrollada dentro del entorno de un pueblo furioso y decidido tomó la calle a un precio increíblemente alto de asesinatos provocados por la fuerza pública y la GNB, detenciones ilegales, persecución política, violación de los derechos humanos y represión desmedida. Muy a pesar de las concentraciones y la protesta no hubo la voluntad y decisión necesaria para provocar un cambio de gobierno exigido por la protesta nacional, movimiento popular que fue desmantelando cuando la MUD levantó la bandera de una salida “constitucional-legal-pacífico-electoral”. El resultado quedó a la vista, el gobierno se burló, hizo un fraude monumental mediante la realización forzada a elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente, y finalmente con la descarada trampa electoral con el deliberado propósito de imponer el modelo comunista cubano, defenestrar a la Asamblea Nacional. eliminar a la Fiscalía Publica, acusar a la dirigencia más combativa  de traición a la patria, despojarlos de sus derechos constitucionales, perseguirlos, apresarlos, ignorar la validez legal de más de dos docenas de alcaldes, encarcelar a cualquier persona o medio que opine contra el régimen, evitar incluso que algunas personas fueran al exilio para engrosar la numerosa colonia que salió a tiempo del país y, finalmente, imponer mediante el temor, y el terror un sistema que intenta consolidarse nuevamente para lograr los propósitos de un poder sustentado en el narcoestado, la corrupción y el desprecio a la democracia,

Se ha venido insistiendo que, frente a las actuaciones del régimen forajido en Venezuela, la respuesta exigida por la mayoría de la población es de un cambio de gobierno y de celebrar elecciones generales, esta exigencia está muy lejos del pregón sostenido por la oposición representada por varios partidos políticos cuya estrategia reside en una solución que solo funciona en procesos democráticos. Este planteamiento se ha manifestado reiteradamente mediante gestiones públicas basadas en la práctica burocrática y la formalidad como si el gobierno fuese democrático. Dichas actuaciones, han estado desvinculadas de la opinión publica mayoritaria quien cada vez más los califica de colaboracionistas, o de oposición oficial, asunto que por lo demás no es nuevo, y que hemos venido denunciando desde hace mucho tiempo como consecuencia de sus acciones que parecen estar coordinadas desde las esferas de poder. La respuesta de la oposición agrupada en la MUD, como una entidad electoral y colaboracionista ha sido llamar a elecciones regionales apoyados en un conjunto de justificaciones políticas de que esa vía no le permitirá abandonar las posiciones logradas, y otra enorme cantidad de argumentos que en esencia se centran en un esquema electoral como si el CNE fuese una institucion de orden democrático que les permitirá ganar las elecciones de gobernadores en una extraña situación de reparto interesado de los estados federales y la promoción de diputados que ahora aspiran a ser gobernadores.

La posición anterior nos ha llevado al desiderátum de deslinde con un liderazgo emergente que solo cree en el cambio, la transición y elecciones generales a su tiempo. Se da el caso, que la MUD provoca la descalificación de quienes defendemos esta posición e incluso va más allá, torpedeando cada acción de la resistencia, invadiendo campos de relaciones con instituciones internacionales y secuestrado las reuniones como ocurrió en Miami con el vicepresidente de los Estados Unidos donde no permitieron hábilmente la entrada de personas en el recinto de la reunión  que no comparten la estratega de la MUD y ahora, han tomado el camino del saboteo en las organizaciones internacionales para imponer el criterio de las elecciones regionales, y el congelamiento de la presión popular en una suerte de coloración con las estrategias del gobierno que finalmente impuso sus planes dictatoriales.

Sin embargo, el régimen atraviesa por la más difícil y penosa situación. El cuadro económico y social va mucho más allá de lo lamentable y penoso. Se sabe que en el corto y mediano plazo no hay posibilidades de mejoramiento; de allí que esté asegurada la continuación del desastre que tenemos a la vista y que conlleva una carga inmensa de miserias que se vuelven destrucción y muerte. Frente a las situaciones, ha llegado el momento de decisión: desplazar al gobierno y elegir un gobierno transitorio para ir luego a unas elecciones generales. Por todo ello, se hace necesario avanzar hacia una visión unitaria integral donde se tomen acciones contundentes de rechazo a las acciones del gobierno, y el diseño de una estratega capaz de definir con claridad un nuevo escenario de cambio, de canalizar la rebelión civil mediante una conducción inteligente a través de un Comité de la Resistencia, nacional e internacional , el cual represente un liderazgo autentico que permita una solución a la crisis nacional y el establecimiento de un nuevo gobierno de transición. Que canalice las fuerzas en plena rebelión y logre la sinergia con elementos pragmáticos de cambio mediante un plan maestro de reconstrucción nacional, por cierto, ya elaborado que se ha puesto a disposición el cual está, ampliamente documentado, con los instrumentos necesarios para la reconstrucción del país sustentado en impecables trabajos y programas que cubren desde cualquier perspectiva soluciones a las dinámicas económicas y sociales de Venezuela.

Tenemos el deber patriótico y constitucional de restaurar el Estado de Derecho en el país por la vía que sea necesaria, a entender el clamor y  la necesidad nacional dentro del valor insustituible de la democracia, la dignidad y la voluntad popular para preservar la calidad de vida, los derechos humanos, la ética, la decencia, el pluralismo, y diseñar una estrategia política inteligente y plural, darle forma nacional y regional a una fuerza unitaria verdadera que fortalezca el sistema democrático,  favorezca el cambio, el mejoramiento de la sociedad y pueda decirle a las instituciones y a las fuerzas constituidas nacionales e internacionales,  acá estamos, listos, con programas y metas de reconstrucción y cambio.

La transición es absolutamente necesaria para desplazar de una vez por toda a un gobierno que ha negado a responder a los intereses y necesidades colectivas de la Nación Venezolana, por lo que resulta impostergable afrontar con resolución la renovación total, apalancado por organizaciones que representen al  pueblo, a sus instituciones, y que un frente militar democrático, también deseoso de cambios, se identifique con ellas a objeto de sumarse a la tarea de ordenar el caos bajo nuevos enfoques de reconstrucción nacional

La dirigencia de la oposición formal oficial no representa totalmente las aspiraciones de la población, por lo  que es imprescindible  un movimiento de resistencia liderizado por un Comité de la  Resistencia, integrado por venezolanos de trayectoria, probos, de experiencia directiva, conocedores de la realidad nacional, comprometidos con el país y no por grupos con intereses bien conocidos y que sea una punta de lanza integrada por unidades que se organicen con la ayudas operacionales y logísticas de protección y defensa nacional, por supuesto  con el riesgo elevado de morir por la acción criminal de la Policía Nacional y la Guardia Nacional Bolivariana.

Simultáneamente a esta grave situación, un número importante de delegaciones de países democráticos se han distanciado del gobierno de Maduro y se oficializa una postura diplomática de rechazo, pero que esas posturas diplomáticas en la OEA tienen obstáculos importantes ya que allí concurren algunos países satélites pro comunistas o de aquellos que voltean hipócritamente la cara mirando a sus propios beneficios que bloquean cualquier acuerdo regional en beneficio de la preservacion de la democracia.

De allí, que hay que dar una alerta formidable ante estas estrategias oficialistas instrumentada por asesores comunistas o consultores mercenarios,  que influyen en las directrices del gobierno, entre ellos, apropiación de empresas públicas y privadas venezolanas, creación de grupos paramilitares que dirigen los acciones de choque, los cuales provienen de países directamente involucrados ideológicamente y comercialmente con el gobierno y son expertos en los temas de corrupción, vigilancia, control y represión. De allí, que no hay prejuicios en el diseño y colaboración en la represión, en los asesinatos selectivos y en la obstrucción en la actuación de los representantes de las fuerzas vivas que los van reduciendo con la amenaza, el chantaje, la privación de libertad, la restricción para su movilización y de sus derechos ciudadanos.

Cuidado con los moderados, especialmente los del ala chavista que rompiendo los esquemas contra el gobierno pretenden liderizar a la oposición y sacar ventajas de supervivencia política. Todo ello, está provocando divergencias notables, no solo con los provenientes y disidentes del gobierno, sino en el seno de las fuerzas armadas cuya intervención producirá la fractura del caso que puede resultar extrema o no despidiendo de la participación de grupos éticos, morales y debidamente organizados que den la cara a los militares.

El llamado a elecciones regionales ha, creando confusión y lamentablemente perdiendo el objetivo central de desplazamiento inmediato del gobierno el cual ha sido sustituido por la programación egoísta de un proceso electoral que tiene las mismas condiciones fraudulentas y amañadas de la elección de la ANC. Innumerables organizaciones democráticas ignoradas por la oposición formal, agrupadas bajo diferentes formas e integradas por preclaros venezolanos, capacitados políticamente, intelectuales de gran valía, experimentados, dignos y de impecable trayectoria social, tienen perfectamente claro las implicaciones de los objetivos y resultantes de las políticas del régimen  han venido señalando los caminos a transitar hacia la búsqueda de un gobierno de transición y han puesto a disposición los instrumentos necesarios para la reconstrucción del país, de tal manera, que nos sentimos obligados a hacer todo lo necesario para constituir sobre la base de la rebelión un gobierno de transición, con vocación de poder social, apoyado en la Constitución de la Republica y en las aspiraciones del pueblo venezolano.

Las elecciones parlamentarias del año 2015 se desarrollaron en un ambiente nacional de rechazo popular a las políticas del gobierno. Todos los indicadores sociales y económicos señalaron el camino de ruptura de la polarización como consecuencia del formidable rechazo popular  a las políticas erradas del gobierno;  es decir, “el rechazo popular ganó las elecciones parlamentarias” y ello, muy a pesar del sistema electoral dirigido por el gobierno e instrumentado a través de Consejo Nacional Electoral; pero esta vez, la avalancha de votos pudo más que el ventajismo oficial y  sus actuaciones operativas,  las cuales fueron afortunadamente abortadas mediante el control adecuado en los centros de votación. Existe, por tanto,  un triunfo inobjetable, donde queda claramente expuesta  la necesidad de estimular un cambio importante en el Sistema Electoral, como elemento prioritario para la reconstrucción democrática del país.

Los  resultados favorables en las elecciones parlamentarias, determinaron un cambio institucional donde la Asamblea Nacional tiene la histórica responsabilidad de transformar el Sistema Electoral y remover a su integrantes en todo el pais, obviamente no lo ha hecho, y muy especialmente  no se ha revisado el Registro Electoral, el cual debe ser examinado cuidadosamente por entes competentes con asesoramiento internacional, de modo de sincerar no solo el registro,  sino incluso los datos demográficos del país,  los cuales no son confiables y, finalmente, elaborar un nuevo registro perfectamente armonizado con el registro de cedulación, gerenciado  por organismos integrados por los entes de la sociedad civil,  deslastrándose de la gestión cubana y validando la real nacionalidad de los venezolanos genuinos.

En la Asamblea Nacional, los partidos grandes y pequeños, descartaron el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, a pesar de contar al inicio de las sesiones con las dos terceras partes. Y se dejaba a un lado tal propuesta, porque eso significaba acabar con todos los poderes constituidosque por cierto es lo que pretende el gobierno.  Surgió una alternativa, la del Referendo Revocatorio Presidencial (RR), que se comienzó a gestionar a fines de marzo. Muchos no daban crédito a esta vía porque sería manejado por un CNE que de nuevo se volvía a ver como agente de fraude-trampa. Otros, sin embargo, refutaban  esta posición alegando que un organismo que había permitido el triunfo 10 a 1 el 06D-15 en favor de la oposicion,  no se  atrevería a  montar un resultado tramposo. En junio y agosto mantuvimos que no habría RR: Sin embargo, en el ambiente político opositor se seguían manejando fórmulas que se consideraban más expeditas: forzar la renuncia del presidente o proceder a su destitución por parte de la AN si no demuestra que es nacido en Venezuela. Y de no ser así, enjuiciarlo por abandono del cargo.

Pero sólo será el 21Sep-16 cuando se valida el 1% para que proceda el RR. El CNE reconoce como válidas cerca de 400 mil firmas y declara cumplido el requisito. En esta misma oportunidad se fija entre el 26 y 28 Oct-16 para recoger el 20% que activaría el RR.  Pero el 10Oct-16 el CNE suspende este acto, acatando decisiones de los tribunales basadas en denuncias de fraude presentadas por el PSUV.  Como respuesta a esta acción, que el partido MUD califica como desconocimiento del derecho al voto, se convoca una marcha que se entiende como continuación de la realizada el 1° de Septiembre bajo el lema Toma de Caracas, que había exigido la inmediata validación del 1%. Esta segunda convocatoria se hace bajo el lema de Toma de Venezuela. Y si en la pasada gigantesca concentración no hubo la voluntad y decisión necesaria y se desmantela la acción cuando la  MUD levanta la bandera de la salida constitucional-legal-pacífico-electoral y está en contra de todo lo que pueda significar fuerza-presión-violencia.

Pero puede más la percepción popular; la calle se calienta a todos los niveles y  adquiere una  máxima e incontrolada expresión. Esta toma de la calle va mucho más allá de cualquier calculo o convocatoria de la MUD e incluso rebasa a algunos líderes de vieja data, donde la gente joven se incorpora masivamente actuando espontáneamente y movida básicamente por la desesperación, el hambre, el desempleo y la perdida de futuro donde esta planteada una violencia creciente y muy difícil de detener frente a las acciones genocidas del régimen que ya acumula demasiados caidos en las protestas, miles de heridos y centenares de personas detenidas y sometidas a enjuiciamiento militar.

El régimen atraviesa por la más difícil y penosa situación. El cuadro económico y social va mucho más allá de lo lamentable y penoso. Y se sabe que en el corto y mediano plazo no hay posibilidades de mejoramiento. De allí que esté asegurada la continuación del desastre que tenemos a  la vista y que conlleva una carga inmensa de miserias que se vuelven destrucción y muerte. Frente a los resultados de la consulta ha llegado el momento de dilucidar, “Democracia vs Comunismo” despalzar al gobierno y elegir un gobierno transitorio para ir luego a unas elecciones generales. Por todo ello, se hace necesario avanzar hacia una visión unitaria integral donde se tomen acciones contundentes de rechazo a las acciones del gobierno, y el diseño de una estratega capaz de definir con claridad un nuevo escenario de cambio, de canalizar la rebelión civil y una conducción inteligente mediante un liderazgo autentico que permita una solución a la crisis nacional y el establecimiento de un nuevo gobierno de transición.

Es perentoria y necesaria construir una base organizacional a través de un liderazgo renovado plural cuyas sugerencias puedan servir de soporte a las herramientas de cambio y puedan crear un círculo concéntrico en expansión nacional y regional que canalice las fuerzas en plena rebelión y logre la sinergia con elementos pragmáticos de cambio y evitar por todos los medios que el régimen  imponga la Constituyente Comunal o para decirlo claramente, comunista al mejor estilo cubano.

Existen Innumerables organizaciones democráticas y a veces ignoradas por la oposición formal, agrupadas bajo diferentes formas e integradas por preclaros venezolanos, capacitados políticamente, intelectuales de gran valía, experimentados, dignos y de impecable trayectoria social, tienen perfectamente claro las implicaciones de los objetivos y resultantes de las politices del régimen  y han venido señalando los caminos a transitar hacia la búsqueda de un gobierno de transición y han puesto a disposición, ampliamente documentados, los instrumentos necesarios para la reconstrucción del país sustentados en impecables trabajos y programas que cubren desde cualquier perspectiva soluciones a las  dinámicas económicas y sociales, en consecuencia es hora de convocarlos y no continuar ignorándolos.

Tenemos el deber patriótico y constitucional de restaurar el Estado de Derecho en el país por la vía que sea necesaria, a entender el clamor y  la necesidad nacional dentro del valor insustituible de la democracia, la dignidad y la voluntad popular para preservar la calidad de vida, los derechos humanos, la ética, la decencia, el pluralismo, y diseñar una estrategia política inteligente y plural, darle forma nacional y regional a una fuerza unitaria verdadera que fortalezca el sistema democrático y favorezca el cambio y el mejoramiento de la sociedad y pueda decirle a las fuerzas constituidas, acá estamos, listos, con programas y metas de reconstrucción y de cambio.

La transición es absolutamente necesaria para desplazar de una vez por toda a un gobierno que ha negado a responder a los intereses y necesidades colectivas de la Nación Venezolana, por lo que resulta impostergable afrontar con resolución la renovación total, apalancado por organizaciones que representen al  pueblo, a sus instituciones, y que un frente militar democrático, también deseoso de cambios, se identifique con ellas a objeto de sumarse a la tarea de ordenar el caos bajo nuevos enfoques de reconstrucción nacional

En un proceso de transición conducente a la reconstrucción del país en todos sus órdenes y dentro de un espíritu democrático, la llave maestra está representada por la elección de sus ciudadanos a los poderes públicos. El Consejo Nacional Electoral ha conducido la gestión electoral a favor del gobierno, por tanto, es necesario con prioridad y en plazos perentorios ir a una reforma estructural del sistema electoral dentro de parámetros democráticos y constitucionales adecuados, para lo cual es necesario definir la orientación adecuada para lograr el objetivo de disponer de un órgano de poder electoral confiable y eficiente