RESISTENCIA y
REBELION
Los resultados favorables en las elecciones
parlamentarias llevadas a cabo el pasado año, determinaron un cambio
institucional importante, donde la Asamblea Nacional tuvo la histórica
responsabilidad de resolver los problemas relativos de la ilegitima elección de
los magistrados, remover al presidente de la república, abrir los juicios necesarios
por motivo de la corrupción y el narcotráfico, de transformar el Sistema Electoral y remover a
sus integrantes en todo el país. Todo ello, obviamente no lo han hecho, a pesar de haber tenido las dos
terceras partes de sus integrantes lo cual significaba acabar con todos los
abusos del régimen y se desplazamiento.
Perdieron el tiempo mediante acciones inútiles o distraccioncitas,
tales como, la convocatoria a un Referendo
Revocatorio Presidencial (RR),
que se comenzó a gestionar a fines de marzo. Muchos no daban crédito a esta vía
porque sería manejado por un CNE que de nuevo se volvía a ver como agente de
fraude-trampa. Otros, sin embargo, refutaban esta
posición alegando que un organismo que había permitido el triunfo 10 a 1 el
06D-15 en favor de la oposición, no
se atrevería a montar un resultado tramposo, sin embargo,
el regimen lo replicó con la elección fraudulenta de la ANC.
En junio y agosto de ese año, mantuvimos que no habría RR: Sin
embargo, en el ambiente político opositor seguían manejando fórmulas que se
consideraban más expeditas: forzar la
renuncia del presidente o
proceder a su destitución por parte de la AN si no demostraba
que es nacido en Venezuela, y de no ser así, enjuiciarlo por abandono del cargo. Todo un plan inútil y
desesperanzador.
Toda esta situación desarrollada dentro del entorno de un pueblo
furioso y decidido tomó la calle a un precio increíblemente alto de asesinatos
provocados por la fuerza pública y la GNB, detenciones ilegales, persecución
política, violación de los derechos humanos y represión desmedida. Muy a pesar
de las concentraciones y la protesta no hubo la voluntad y decisión necesaria
para provocar un cambio de gobierno exigido por la protesta nacional,
movimiento popular que fue desmantelando cuando la MUD levantó la bandera de
una salida “constitucional-legal-pacífico-electoral”. El resultado quedó a la
vista, el gobierno se burló, hizo un fraude monumental mediante la realización
forzada a elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente, y finalmente con
la descarada trampa electoral con el deliberado propósito de imponer el modelo
comunista cubano, defenestrar a la Asamblea Nacional. eliminar a la Fiscalía
Publica, acusar a la dirigencia más combativa
de traición a la patria, despojarlos de sus derechos constitucionales,
perseguirlos, apresarlos, ignorar la validez legal de más de dos docenas de alcaldes,
encarcelar a cualquier persona o medio que opine contra el régimen, evitar
incluso que algunas personas fueran al exilio para engrosar la numerosa colonia
que salió a tiempo del país y, finalmente, imponer mediante el temor, y el
terror un sistema que intenta consolidarse nuevamente para lograr los
propósitos de un poder sustentado en el narcoestado, la corrupción y el
desprecio a la democracia,
Se ha venido
insistiendo que, frente a las actuaciones del régimen forajido en Venezuela, la
respuesta exigida por la mayoría de la población es de un cambio de gobierno y
de celebrar elecciones generales, esta exigencia está muy lejos del pregón
sostenido por la oposición representada por varios partidos políticos cuya
estrategia reside en una solución que solo funciona en procesos democráticos.
Este planteamiento se ha manifestado reiteradamente mediante gestiones públicas
basadas en la práctica burocrática y la formalidad como si el gobierno fuese
democrático. Dichas actuaciones, han estado desvinculadas de la opinión publica
mayoritaria quien cada vez más los califica de colaboracionistas, o de
oposición oficial, asunto que por lo demás no es nuevo, y que hemos venido
denunciando desde hace mucho tiempo como consecuencia de sus acciones que
parecen estar coordinadas desde las esferas de poder. La respuesta de la
oposición agrupada en la MUD, como una entidad electoral y colaboracionista ha
sido llamar a elecciones regionales apoyados en un conjunto de justificaciones
políticas de que esa vía no le permitirá abandonar las posiciones logradas, y
otra enorme cantidad de argumentos que en esencia se centran en un esquema
electoral como si el CNE fuese una institucion de orden democrático que les
permitirá ganar las elecciones de gobernadores en una extraña situación de
reparto interesado de los estados federales y la promoción de diputados que
ahora aspiran a ser gobernadores.
La posición anterior nos ha llevado al
desiderátum de deslinde con un liderazgo emergente que solo cree en el cambio,
la transición y elecciones generales a su tiempo. Se da el caso, que la MUD
provoca la descalificación de quienes defendemos esta posición e incluso va más
allá, torpedeando cada acción de la resistencia, invadiendo campos de
relaciones con instituciones internacionales y secuestrado las reuniones como
ocurrió en Miami con el vicepresidente de los Estados Unidos donde no
permitieron hábilmente la entrada de personas en el recinto de la reunión que no comparten la estratega de la MUD y
ahora, han tomado el camino del saboteo en las organizaciones internacionales
para imponer el criterio de las elecciones regionales, y el congelamiento de la
presión popular en una suerte de coloración con las estrategias del gobierno
que finalmente impuso sus planes dictatoriales.
Sin embargo, el régimen atraviesa por
la más difícil y penosa situación. El cuadro económico y social va mucho más
allá de lo lamentable y penoso.
Se sabe que en el corto y mediano plazo no hay posibilidades de mejoramiento;
de allí que esté asegurada la continuación del desastre que tenemos a la vista y que conlleva una carga inmensa de
miserias que se vuelven destrucción y muerte. Frente a las situaciones, ha
llegado el momento de decisión: desplazar al gobierno y elegir un gobierno
transitorio para ir luego a unas elecciones generales. Por todo ello, se hace
necesario avanzar hacia una visión unitaria integral donde se tomen
acciones contundentes de rechazo a las acciones del gobierno, y el diseño de
una estratega capaz de definir con claridad un nuevo escenario de cambio, de
canalizar la rebelión civil mediante una conducción inteligente a través de un Comité de la Resistencia, nacional e
internacional , el cual represente un liderazgo autentico que permita una
solución a la crisis nacional y el establecimiento de un nuevo gobierno de
transición. Que canalice las fuerzas en plena rebelión y logre la sinergia con
elementos pragmáticos de cambio mediante un plan maestro de reconstrucción nacional, por cierto, ya elaborado
que se ha puesto a disposición el cual está, ampliamente documentado, con los
instrumentos necesarios para la reconstrucción del país sustentado en
impecables trabajos y programas que cubren desde cualquier perspectiva
soluciones a las dinámicas económicas y sociales de Venezuela.
Tenemos el
deber patriótico y constitucional de restaurar el Estado de Derecho en el
país por la vía que sea necesaria, a
entender el clamor y la necesidad
nacional dentro del valor insustituible de la democracia, la dignidad y la
voluntad popular para preservar la calidad de vida, los derechos humanos, la
ética, la decencia, el pluralismo, y diseñar una estrategia política
inteligente y plural, darle forma nacional y regional a una fuerza
unitaria verdadera que fortalezca el sistema democrático, favorezca el cambio, el mejoramiento de la
sociedad y pueda decirle a las instituciones y a las fuerzas constituidas
nacionales e internacionales, acá
estamos, listos, con programas y metas de reconstrucción y cambio.
La transición es absolutamente
necesaria para desplazar de una vez por toda a un gobierno que ha negado a
responder a los intereses y necesidades colectivas de la Nación Venezolana, por
lo que resulta impostergable afrontar con resolución la renovación total,
apalancado por organizaciones que representen al pueblo, a sus instituciones, y que un frente
militar democrático, también deseoso de cambios, se identifique con ellas a objeto
de sumarse a la tarea de ordenar el caos bajo nuevos enfoques de reconstrucción
nacional
La dirigencia
de la oposición formal oficial no representa totalmente las aspiraciones de la
población, por lo que es
imprescindible un movimiento de
resistencia liderizado por un Comité de la
Resistencia, integrado por venezolanos de trayectoria, probos, de
experiencia directiva, conocedores de la realidad nacional, comprometidos con
el país y no por grupos con intereses bien conocidos y que sea una punta de
lanza integrada por unidades que se organicen con la ayudas operacionales y
logísticas de protección y defensa nacional, por supuesto con el riesgo elevado de morir por la acción
criminal de la Policía Nacional y la Guardia Nacional Bolivariana.
Simultáneamente
a esta grave situación, un número importante de delegaciones de países
democráticos se han distanciado del gobierno de Maduro y se oficializa una
postura diplomática de rechazo, pero que esas posturas diplomáticas en la OEA
tienen obstáculos importantes ya que allí concurren algunos países satélites
pro comunistas o de aquellos que voltean hipócritamente la cara mirando a sus
propios beneficios que bloquean cualquier acuerdo regional en beneficio de la
preservacion de la democracia.
De allí, que
hay que dar una alerta formidable ante estas estrategias oficialistas
instrumentada por asesores comunistas o consultores mercenarios, que influyen en las directrices del gobierno,
entre ellos, apropiación de empresas públicas y privadas venezolanas, creación
de grupos paramilitares que dirigen los acciones de choque, los cuales
provienen de países directamente involucrados ideológicamente y comercialmente
con el gobierno y son expertos en los temas de corrupción, vigilancia, control
y represión. De allí, que no hay prejuicios en el diseño y colaboración en la
represión, en los asesinatos selectivos y en la obstrucción en la actuación de
los representantes de las fuerzas vivas que los van reduciendo con la amenaza,
el chantaje, la privación de libertad, la restricción para su movilización y de
sus derechos ciudadanos.
Cuidado con
los moderados, especialmente los del ala chavista que rompiendo los esquemas
contra el gobierno pretenden liderizar a la oposición y sacar ventajas de
supervivencia política. Todo ello, está provocando divergencias notables, no
solo con los provenientes y disidentes del gobierno, sino en el seno de las
fuerzas armadas cuya intervención producirá la fractura del caso que puede
resultar extrema o no despidiendo de la participación de grupos éticos, morales
y debidamente organizados que den la cara a los militares.
El llamado a
elecciones regionales ha, creando confusión y lamentablemente perdiendo el
objetivo central de desplazamiento inmediato del gobierno el cual ha sido
sustituido por la programación egoísta de un proceso electoral que tiene las
mismas condiciones fraudulentas y amañadas de la elección de la ANC.
Innumerables organizaciones democráticas ignoradas por la oposición formal,
agrupadas bajo diferentes formas e integradas por preclaros venezolanos,
capacitados políticamente, intelectuales de gran valía, experimentados, dignos
y de impecable trayectoria social, tienen perfectamente claro las implicaciones
de los objetivos y resultantes de las políticas del régimen han venido señalando los caminos a transitar
hacia la búsqueda de un gobierno de transición y han puesto a disposición los
instrumentos necesarios para la reconstrucción del país, de tal manera, que nos
sentimos obligados a hacer todo lo necesario para constituir sobre la base de
la rebelión un gobierno de transición,
con vocación de poder social, apoyado en la Constitución de la Republica y en
las aspiraciones del pueblo venezolano.
Las
elecciones parlamentarias del año 2015 se desarrollaron en un ambiente nacional de rechazo popular a las
políticas del gobierno. Todos los indicadores sociales y económicos
señalaron el camino de ruptura de la polarización como consecuencia del formidable rechazo popular a las políticas erradas del gobierno; es decir, “el
rechazo popular ganó las elecciones parlamentarias” y ello, muy a pesar del
sistema electoral dirigido por el gobierno e instrumentado a través de Consejo
Nacional Electoral; pero esta vez, la avalancha de votos pudo más que el
ventajismo oficial y sus actuaciones
operativas, las cuales fueron afortunadamente abortadas
mediante el control adecuado en los centros de votación. Existe, por tanto, un triunfo inobjetable,
donde queda claramente expuesta la necesidad de estimular un cambio importante
en el Sistema Electoral, como
elemento prioritario para la reconstrucción democrática del país.
Los resultados favorables en las elecciones
parlamentarias, determinaron un cambio institucional donde la Asamblea Nacional
tiene la histórica responsabilidad de transformar el Sistema Electoral y
remover a su integrantes en todo el pais, obviamente no lo ha hecho, y muy
especialmente no se ha revisado el
Registro Electoral, el cual debe ser examinado
cuidadosamente por entes competentes con asesoramiento internacional, de modo de sincerar no solo el
registro, sino incluso los datos demográficos del país, los cuales no son confiables y, finalmente,
elaborar un nuevo registro perfectamente armonizado con el registro de
cedulación, gerenciado por organismos integrados por los entes de la
sociedad civil, deslastrándose de la gestión cubana y
validando la real nacionalidad de los venezolanos genuinos.
En la Asamblea Nacional, los partidos
grandes y pequeños, descartaron el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, a pesar de contar
al inicio de las sesiones con las dos terceras partes. Y se dejaba a un lado
tal propuesta, porque eso significaba acabar con todos los poderes
constituidosque por cierto es lo que pretende el gobierno. Surgió
una alternativa, la del Referendo
Revocatorio Presidencial (RR),
que se comienzó a gestionar a fines de marzo. Muchos no daban crédito a esta
vía porque sería manejado por un CNE que de nuevo se volvía a ver como agente
de fraude-trampa. Otros, sin embargo, refutaban esta posición alegando que un
organismo que había permitido el triunfo 10 a 1 el 06D-15 en favor de la
oposicion, no se atrevería a montar un resultado tramposo. En junio
y agosto mantuvimos que no habría RR: Sin embargo, en el ambiente político
opositor se seguían manejando fórmulas que se consideraban más expeditas:
forzar la renuncia del presidente o proceder a su destitución por parte de la AN si no demuestra que
es nacido en Venezuela. Y de no ser así, enjuiciarlo por abandono del cargo.
Pero sólo será el 21Sep-16 cuando se
valida el 1% para que proceda el RR. El CNE reconoce como válidas cerca de 400
mil firmas y declara cumplido el requisito. En esta misma oportunidad se fija
entre el 26 y 28 Oct-16 para recoger el 20% que activaría el RR. Pero el 10Oct-16 el CNE suspende este
acto, acatando decisiones de los tribunales basadas en denuncias de fraude
presentadas por el PSUV. Como
respuesta a esta acción, que el partido MUD califica como desconocimiento del
derecho al voto, se convoca una marcha que se entiende como continuación de la
realizada el 1° de Septiembre bajo el lema Toma
de Caracas, que había exigido la inmediata validación del 1%. Esta
segunda convocatoria se hace bajo el lema de Toma
de Venezuela. Y si en la pasada gigantesca concentración no hubo la
voluntad y decisión necesaria y se desmantela la acción cuando la MUD levanta la bandera de la salida
constitucional-legal-pacífico-electoral y está en contra de todo lo que pueda
significar fuerza-presión-violencia.
Pero puede más la percepción popular; la calle se calienta a todos
los niveles y adquiere una máxima
e incontrolada expresión. Esta toma de la calle va mucho más allá de cualquier
calculo o convocatoria de la MUD e incluso rebasa a algunos líderes de vieja
data, donde la gente joven se incorpora masivamente actuando espontáneamente y
movida básicamente por la desesperación, el hambre, el desempleo y la perdida
de futuro donde esta planteada una violencia creciente y muy difícil de detener
frente a las acciones genocidas del régimen que ya acumula demasiados caidos en
las protestas, miles de heridos y centenares de personas detenidas y sometidas
a enjuiciamiento militar.
El régimen atraviesa por la más
difícil y penosa situación. El cuadro económico y social va mucho más allá de
lo lamentable y penoso. Y se sabe que en el corto y mediano plazo no hay
posibilidades de mejoramiento. De allí que esté asegurada la continuación del
desastre que tenemos a la
vista y que conlleva una carga inmensa de miserias que se vuelven destrucción y
muerte. Frente a los resultados de la consulta ha llegado el momento de
dilucidar, “Democracia vs Comunismo” despalzar al gobierno y elegir un gobierno
transitorio para ir luego a unas elecciones generales. Por todo ello, se hace
necesario avanzar hacia una visión unitaria integral donde se tomen
acciones contundentes de rechazo a las acciones del gobierno, y el diseño de
una estratega capaz de definir con claridad un nuevo escenario de cambio, de
canalizar la rebelión civil y una conducción inteligente mediante un liderazgo
autentico que permita una solución a la crisis nacional y el establecimiento de
un nuevo gobierno de transición.
Es
perentoria y necesaria construir una base organizacional a través de un liderazgo
renovado plural cuyas sugerencias puedan servir de soporte a las
herramientas de cambio y puedan crear un círculo concéntrico en expansión nacional y
regional que canalice las fuerzas en plena rebelión y logre la sinergia
con elementos pragmáticos de cambio y evitar por todos los medios que el
régimen imponga la Constituyente Comunal o para decirlo claramente, comunista al mejor estilo cubano.
Existen
Innumerables organizaciones democráticas y a veces ignoradas por la oposición formal, agrupadas bajo diferentes formas
e integradas por preclaros venezolanos, capacitados políticamente,
intelectuales de gran valía, experimentados, dignos y de impecable trayectoria
social, tienen perfectamente claro las implicaciones de los objetivos y resultantes
de las politices del régimen y han
venido señalando los caminos a transitar hacia la búsqueda de un gobierno de
transición y han puesto a disposición, ampliamente documentados, los
instrumentos necesarios para la reconstrucción del país sustentados en
impecables trabajos y programas que cubren desde cualquier perspectiva
soluciones a las dinámicas económicas y
sociales, en consecuencia es hora de convocarlos y no continuar ignorándolos.
Tenemos el
deber patriótico y constitucional de restaurar el Estado de Derecho en el
país por la vía que sea necesaria, a
entender el clamor y la necesidad
nacional dentro del valor insustituible de la democracia, la dignidad y la
voluntad popular para preservar la calidad de vida, los derechos humanos, la
ética, la decencia, el pluralismo, y diseñar una estrategia política
inteligente y plural, darle forma nacional y regional a una fuerza
unitaria verdadera que fortalezca el sistema democrático y favorezca el
cambio y el mejoramiento de la sociedad y pueda decirle a las fuerzas
constituidas, acá estamos, listos, con programas y metas de reconstrucción y de
cambio.
La transición es absolutamente
necesaria para desplazar de una vez por toda a un gobierno que ha negado a
responder a los intereses y necesidades colectivas de la Nación Venezolana, por
lo que resulta impostergable afrontar con resolución la renovación total,
apalancado por organizaciones que representen al pueblo, a sus instituciones, y que un frente
militar democrático, también deseoso de cambios, se identifique con ellas a objeto
de sumarse a la tarea de ordenar el caos bajo nuevos enfoques de reconstrucción
nacional
En un proceso de transición conducente a la reconstrucción del país en
todos sus órdenes y dentro de un espíritu democrático, la llave maestra está
representada por la elección de sus ciudadanos a los poderes públicos.
El Consejo Nacional Electoral ha conducido la gestión electoral a favor del
gobierno, por tanto, es necesario con prioridad y en plazos perentorios ir a
una reforma estructural del sistema electoral dentro
de parámetros democráticos y constitucionales adecuados, para lo cual es
necesario definir la orientación adecuada para lograr el objetivo de disponer
de un órgano de poder electoral confiable y eficiente