SITUACIÓN EMERGENTE Y
RECLAMOS POPULARES
Genaro Mosquera
El movimiento global
continua dictando directrices para el apoderamiento de países democráticos con
el propósito de cambiar la sociedad para ajustarla a nuevos modelos de poder
dictatorial basados en una estrategia que contribuya a la formación de gobiernos
socialistas en franca marcha hacia el modelo chino-comunista y, lograr
concretar los intereses de los países del este que han desplegado la línea de
conducta de imponer el poder omnímodo, destruir la separación democrática de los poderes y sustentarse en el poder por
medio de la fuerza de las armas y las finanzas producto de la corrupción, para
finalmente, gobernar el mundo con la ayuda de satélites latinoamericanos
encabezados por un doctrina gestionada desde Brasil y gobernar esta región bajo
la tutela de países socialistas ubicados
del otro lado del mundo.
La escasa dirigencia
honorable que queda en el país, se bate con narrativas institucionales sobre
una base ortodoxa de legalidad para intentar un cambio político democrático; lo
que en la práctica resulta una quimera al intentar la acción de participar en
elecciones engañosos organizadas por el poder establecido. Indirectamente
consolidan la estrategia oficial es decir,
intervenir en unas elecciones globales, siguiendo la apariencia de ser
un proceso transparente lo que sirve de excusa al régimen para validarse
internacionalmente y lograr aflojar las restricciones financieras convenidas y
sintetizadas en la propagandista frase de “embargo económico” con el gigante
del norte y de evadir la responsabilidad de la violación de los derechos
humanos; finalmente alinearse con las políticas fundamentalistas chinas, rusas,
musulmanas y, cubanas; de esta manera, intenta consolidar una estrategia global
de explotación de la población concatenada a las globales de control de la
humanidad.
Las obstrucciones
impuestas a las elecciones primarias para elegir un candidato que intervenga en
el proceso electoral nacional y de
elegir a uno de ellos para ejercer la representación de la sociedad civil que
enmarque sus desesperanzas está siendo eliminado con un nuevo recurso
estratégico, el de judicializar a los
aspirantes usando la supina maniobra judicial, invalidarlos, y lograr
artificialmente pasar las posta a otro, al cual le será aplicada la misma
medicina hasta lograr que alguno de ellos le convenga al régimen para que sea
contrastado artificialmente. La resultante, es que la mayor parte de las
gestiones transitan por una vía llena de obstáculos, sustentados por el poder
autoritario y apoyada con ventajas en la centralización de los poderes públicos.
El escenario nacional de
inconformidad viene creciendo favorecida por el activismo de precandidatos que
recorren el país, algunos con denuncia en mano lo cual contribuye de alguna
manera a conducir las exigencias de resolver temas coyunturales, pero que también
conducen a una composición de fuerzas con otros segmentos que hará evidente la
imperiosa necesidad de recuperar la libertad en democracia más allá de la
ilusión de resolver el asunto por vía electoral cuyo sistema continúa siendo
fraudulento.
La realidad de la crisis
es percibida y sentida abiertamente, caracterizada por el hambre evidente y de
necesidades insatisfechas, de ingresos limitados e ínfimos, obligatoriamente
complementados por el mal llamado emprendimiento especulativo y del empleo
inexistente Esa realidad es producto de una política de estado y de la
incompetencia. El esquema de vida de la población venezolana ya coincide con la
del cubano: destrucción de los servicios eléctricos, limitaciones vitales en la
salud, suministro de agua marginal, vías e infraestructuras destruidas,
alimentación deficiente, limitación educativa, emprendimiento laboral y
comercial de carácter marginal.
Al desplegar la
problemática del país, cuya población disminuye y, el poder se potencia, los
argumentos publicitarios del régimen hacen ver fantasiosamente lo que no
existe, la ausencia de escrúpulos y la oprobiosa riqueza digna de la rebatiña y
eliminaciones potenciales por el botín no deja opciones de cambio fácil, y
mucho menos, por la vía democrática, de tal manera, que frente al
debilitamiento de las iniciativas macro políticas y de estructura orgánica solo
la descomposición de los problemas en segmentos reales deja abierto algunos
caminos.
Solo la protesta
pragmática, masiva y segmentaria marca las prioridades, y probablemente la más
importante es la reacción pública frente al deterioro del ingreso familiar, en
tal sentido, el tema va adquiriendo dimensiones enormes, ante la disyuntiva, existe
la motivación, fuerza y disposición para defender el derecho de percibir
ingresos justos y ya lo convierte en un factor de protesta, de exigencias en
crecimiento y de cambio; es ahí donde los gremios, agrupaciones civiles en
general dirigentes sociales y los dolientes comienzan a exigir la defensa de
sus derechos ciudadanos.
El tema anterior asociado
a la limitación en el suministro de combustible, está amarrando a los pequeños
productores a la supervivencia y, en menor medida a los que usan el transporte
con fines particulares quienes cada vez le es más difícil obtener, costear el
combustible, las reparaciones causadas generalmente por el mal estado de las
vías y la obsolescencia de sus vehículos. Esta problemática cada vez más se
acerca a una protesta colectiva que quien sabe dónde nos llevará. Otros temas
no dejan de ser importantes, la ausencia e interrupciones de la energía
eléctrica causales de tanto daño donde se pierde lo adquirido, nos lleva a la
oscuridad e impotencia, a la perdida de activos costosamente preservados, este
tema requiere respuestas generalizadas ante la incompetencia de resolver
medianamente el tema.
Otro tema relevante, es
el costo de los servicios públicos está cada vez más ajustados a la inflación,
a la pérdida del poder adquisitivo y la conversión a la moneda americana. Es
terrible la ausencia de escrúpulos en la fijación de los precios de las cosas
elementales más allá de la comida, que son los servicios públicos y los
impuestos, no en vano se siente en el bolsillo la perversidad de un IVA, de las
pequeñas cantidades transadas en el comercio, tildadas como “grandes
transiciones financieras” las cuales representan casi la mitad de los precios
que engorda la incompetencia publica incluyendo el clásico recargo por
servicios públicos que van desde la cedula de identidad, pasaporte o cualquier
gestión oficial y de la coima en las oficinas públicas nacionales, estadales o
municipales convirtiendo la insatisfacción sentida en otro elemento de protesta
civil.
Otros elementos de la
cotidianidad también son prioritarios y van más allá de la necesidad de un
cambio de gobierno por la vía electoral, la cual lamentablemente está siendo
dejada de lado ante la realidad y la perversidad de llevarnos bozaleados a unas
elecciones fraudulentas e ignorar la ausencia de voluntad política para
contrarrestar la desesperanza inducida por políticos mediocres o
colaboracionistas. Como decía uno de nuestros proceres, “carajo, vuelvan
caras”, es necesario resolver los problemas más inmediatos que nos están
acogotando y es imprescindible ejercer la voluntad de enfrentar esa perversa
política ejerciendo la debida presión y desplegar las iniciativas necesarias
para obtener resultados a las necesidades sentidas, sin dejar de buscar la reconstrucción
del sistema democrático por la vía del cambio necesario.
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