Genaro
Mosquera
El vacío político inmediato que dejó en
Venezuela la abrupta salida del poder de un presidente ilícito ha sido
llenado a través de una medida tutelar y, justificaciones cuasi-legales, la
cual permitió que la exvicepresidenta, independientemente de su responsabilidad
en hechos punibles, se designara teóricamente para dar estabilidad operativa y,
evitar detener las actividades nacionales y que se desatara un clima de
violencia.
Toda esta estructura de poder, configurado como
gobierno temporal, todavía se mantiene comprometido con el secuestro del pais,
robo de la elección presidencial, y, persecución de opositores, muy a pesar de
que, el nuevo régimen está operando bajo la intervención de la administración
Trump quien ejerce el tutelaje para detener el nefasto modelo político
socialistas antidemocrático.
La acción estratégica tutelar ha tomado
diversas formas, desde el reconocimiento
y la protección a la máxima dirigente de la oposición, a sus directivos, y mantener
controlado el bloqueo económico y aeronaval, accionando por la fuerza para
neutralizar el tráfico ilícito de estupefacientes,
y el comercio internacional irregular, especialmente petrolero y, de su
logística.
Mantiene también, pese a los desplantes de la
presidente encargada y sus acólitos un plan condicionado al manejo indirecto de
los ingresos petroleros, pero también, mantiene las acciones y planes de
captura a lideres mayores del régimen. Se ha defenestrado el poder madurista, sin
invasión, bajo una acción militar centrada en la búsqueda y apresamiento de los
dos mayores delincuentes de los tiempos
modernos en Venezuela los cuales han sido
debidamente acusados y documentado sus expedientes para someterlos a los
jueces norteamericanos y, en proceso muy
activo los internacionales. Se ha establecido un protocolo para suplir al jefe
mayor a través de un procedimiento que simula apoyo en la constitucionalidad a conveniencia y nombra el
cargo interino enunciado por la magistratura y, apoyado por la Asamblea Nacional cuestionada, dejando
en la administración a buena parte de ejecutivos del defenestrado que, detentan el poder civil y
militar respectivamente, por supuesto guardando la respectiva conveniencia.
Ha surgido la controversia entre las funciones
de gobernanza, incluso de alcance personal el cual aflora en una insólita repartición del poder, se ha
creado artificialmente un triunvirato, donde uno de sus integrantes, dice tener
el poder apoyado en paramilitares que, tienen la fuerza para desestabilizar al
pais si le conviene, y otro que, detenta la formalidad militar, que intenta
demostrar confianza frente a una acción militar; supuestamente de gran poder de
reacción, equipado con material de guerra ruso, chino, iraní y dirección
cubana, pero que lo expuso al fracaso militar y sometimiento a un poder externo
quien sacó a su comandante en jefe en sus propias narices de la más fuerte y
grande instalación militar de Venezuela. Acción militar que con una fuerza
relámpago ocupó el fuerte bajo su control, y, en un parpadeo,
comprometieron toda la organización
militar, que eliminó la tutela militar cubana que fue diezmada y en huida. Esta
situación comprometió al supuesto liderazgo del Estado Mayor Militar minando la
conducta de la fuerza armada, limitando el supuesto poder de su líder que
intenta ejercer influencia a quien
dirige el triunvirato. Se completa la jugada azarosa mediante el reemplazo del
generalato por otros, donde la mayoría de estos está señalada en expedientes de
corrupción en su contra. Eso es lo que tenemos hoy y, es evidente fuente de
inestabilidad.
Se inicia otra etapa en ese escenario político,
se han puesto condiciones de todo orden, legales, militares, comerciales, y económicas, y la presidencia encargada
obligatoriamente debe accionar pagando el precio de mostrar normalidad y recuperación, pero como todos saben, cuando
el tutor, representado por el director de la CIA emana directrices ante la presidencia
provisional, cuando este da vuelta, los susodichos hablan de soberanía,
revolución eterna, que ella lo resolverá todo, que aumentará los sueldos y
salarios, dolarizará la moneda, que, soltará a los presos políticos, creará
fondos financieros soberanos. Pura hipocresía y apariencia como es su
costumbre, pero la realidad es que obedecen o serán defenestrados.
La presidente provisional, hará lo que tiene
que hacer para buscar normalidad, y tiene que permitir cambiar los esquemas
reglamentarios para abrirse a una economía liberal y, finalmente dejar de emitir hipócritamente
discursos inútiles, y todo lo contrario
a lo emitido en sus mensajes públicos de inspiración chavista. Con este esquema,
inscrito en la realpolitik, trata de conseguir calma en el país, crear
esperanzas y abrir los mercados, pero realmente, en un clima de relativa paz se
requiere controlar algunos factores, entre ellos, sustituir a personajes
comprometidos con la corrupción mediante una estrategia de ir incorporando
expertos en las áreas de crisis. Los responsables del gobierno en general hacen
lo contrario a los acuerdos hechos e improvisan con chucutos planes de cambios
legales, e ignoran los más relevante, de no solo lograr participación plural,
sino también preparar las bases para elegir una Asamblea Nacional. cuestión que
está muy lejos de su pensamiento, igualmente reconducir leyes para lograr la seguridad
jurídica, social y económica. Mentiras,
mientras tanto, Miraflores es un patio lleno de
conductas furtivas e incertidumbre.
Hemos visto la coyuntura de la política en
Venezuela inscrita en un guion, cuyo escenario puede auto decorarse, donde se
aprecia cada hora el doble discursó y se apela a un nacionalismo embustero, que:
“Maduro volverá, te esperamos de vuelta, , nadie nos arrodilla, que somos un
gran país soberano”, en realidad, pura narrativa de telenovela, mientras tanto,
fluye de manera estridente la incertidumbre, en la calle continúa la represión,
el encarcelamiento con puerta giratoria,
es decir parte de los presos políticos salen de las cárceles con restricciones
de libertad condicional, mientras otros
entran sin juicio, solo por haber manifestado la alegría de haber detenido al
comandante en jefe. La purga militar se profundiza y el miedo oficialista cunde
ante la posibilidad de otra esperada extracción. Pero por el otro lado, la otra
cara al tutor: le hace rendir pleitesía y obediencia, disimular el
malestar interno oteando un futuro muy
negro que intentan ocultar mediante expresiones bravuconas bien conocidas por los
venezolanos por sus cargas picantes y de expresiones coloquiales.
Todo es una doble cara o ¿es parte de un
sainete, hasta dónde llegará el asunto? y surgen preguntas incómodas, ¿los
atraparán, se fugarán, o conciliarán, se eliminarán entre ellos, alguien acecha
en Miraflores, accederán a aceptar la legitimidad, se van a entregar? Por su
parte, militares de cúpula haciendo actos de contrición, rezan públicamente, y
lloran de arrepentimiento. Clima de incertidumbre, coloquialmente “es una
merienda de negros.” ¡Los colectivos serán desarmados o no, seguirán siendo el
poder de los barrios ¡No lo duden, no lo harán, quieren seguir en lo mismo, y
potenciales agrupaciones pueden crear problemas civiles importantes con amplias
consecuencias para la estabilidad futura del país!
Si la dirigencia provisional accede a los
designios de Trump para el país, en nuestra opinión, la probabilidad de un
conflicto armado a gran escala sigue siendo baja. Pero el riesgo de
inestabilidad también reside más allá del chavismo, todo depende de la
provisionalidad. Si los chavistas ceden
a la presión estadounidense, otros grupos podrían interpretar dicha acomodación
como una traición ideológica y recurrir a la violencia frente a una fuerza
armada en decadencia o sin haber sido reorganizada.
Aún no está claro cuán duradero será el régimen
provisional, pero ya es muy tenso. De hecho, es probable que el ala civil y el
aparato para- militar y militar tengan o no tolerancia pragmática se alejen o no de los esquemas socialistas o
revolucionarios hacia un mercado liberal y, conectarse con un sector “enemigo” y
de sectores de la población en general con el único propósito, de lograr
terminar el periodo ilegal del capturado, tal y como la aprobó el falso TSJ.
El estado mayor de las fuerzas armadas está desacreditado, no solo como
cómplices de un régimen corrupto, que no supo defender la constitución tal y
como lo pregonan, pero, siguen con el control que les ha permitido beneficiarse de la operación de las empresas
estratégicas, como el petróleo, el oro, la distribución de alimentos y los
mercados de drogas apelando simultáneamente al pregón de la ideología
nacionalista, y antiimperialista si es
que es, particularmente relevante dentro de las fuerzas armadas; pero que realmente son ingredientes de
inestabilidad, y/o pueden quedarse tranquilos, esperar la cárcel o maniobrar
por la fuerza para cobrar la presunta traición.
Mientras tanto, desde el alto poder se ve que
están dispuestos demagógica y oportunistamente a preservar la estabilidad para su propia
supervivencia y, que los poderes militares derrotados, pero no eliminados, tengan
un alto costo que supone para ellos,
continuar alineándose o no con el liderazgo civil, lo cual es un riesgo calculado, o se alinean,
o se profundiza la contradicción que en realpolitik significa que, tendrán una nueva derrota, o que,
terminará en un conflicto asimétrico o, por
el contrario se alinean con la voluntad popular.
Se prevén acciones de fuerza, y toma de medidas que pueden ser favorables o no,
tales como: soltar a todos los presos políticos sin penas de
presentación o limitantes, sanear la economía, especialmente petrolera, apertura
a los mercados, incrementos de los sueldos y salarios. Para todas esas acciones,
es condición necesaria y suficiente: la
reinstitucionalización y la re invención de los partidos políticos que,
faciliten elegir una nueva Asamblea,
crear un nuevo sistema electoral, formular juicios expresos contra torturadores
y violadores, y el advenimiento de un grupo plural de gobierno provisional que,
cumplido los lapsos constitucionales, y después de organizar la operación para
democratizar al país conduzcan a la normalidad esperada y, a la apertura a un
gobierno democráticamente electo.
¿Cuánto tiempo tomara eso?, la pregunta es:
¿Tendremos la paciencia para tolerar esta incertidumbre?, eso solo será posible
con todos los presos en la calle, el desarme de los colectivos, el
desmantelamiento de los aparatos represivos, la reorganización justa de las
fuerzas armadas, el juzgamiento de las fichas mayores, la conciliación con
quien se pueda, y abrir una economía de precios manejable frente a una
estructura económica dolarizada; pero
que esté al alcance de cada venezolano activo en el aparato social.
Estamos viviendo tiempos de ruptura,
incertidumbre y de una inercia popular producto del miedo y la supervivencia. Necesitamos
un verdadero cambio y la salida de un modelo que secuestro un país y lo entrego
a fuerza externas que, si violaron la soberanía con bases militares
extranjeras, mando cubano en los cuarteles y en
Miraflores, invasión desatada de miembros terroristas del medio oriente,
y narcos dueños de la frontera, arruinando al país nacional y consecuentemente
a su población que ha reaccionado con el apoyo mayoritario a la ruptura
provocada al régimen de gobierno ilegitimo. -
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