INTELIGENCIA
ARTIFICIAL Y CONTROL SOCIAL
La Inteligencia Artificial no
sólo está revolucionando industrias y cambiando el día a día de millones de
personas. Silenciosamente, se ha convertido en una poderosa arma geopolítica.
Hoy, algunos gobiernos están aprovechando la IA para vigilar, manipular y
controlar poblaciones enteras sin que estas lo noten. Los gobiernos
dictatoriales la usan como elementos de control social, quienes aprovechando su
capacidad tecnológica han instrumentado sistemas de vigilancia hacia la población
con el objetivo de preservar su poder y,
que para obtener el poder global exportan sus sistemas a otros países aliados
como es el caso de Venezuela.
El uso de
la Inteligencia Artificial para
vigilancia van desde el reconocimiento facial hasta el análisis predictivo, los
cuales particularmente lo han instrumentado en nuestro país, con el objetivo de controlar e
ideologizar a la población, y, monitorear el comportamiento social. China
lidera este campo con su conocido sistema de créditos sociales, donde cada
ciudadano es evaluado por su comportamiento diario. Las cámaras con IA
reconocen rostros, comparan patrones y penalizan acciones inadecuadas, como
cruzar un semáforo en rojo o hablar mal del gobierno en redes sociales. Estos
datos se traducen en puntuaciones que pueden determinar el acceso a
empleos, atención a servicios públicos, actividades bancarias, o incluso
viajes. Han desarrollado plataformas de IA destinadas al reconocimiento facial
en tiempo real en estaciones de buses, trenes, aeropuertos, calles, y
autopistas, hacen interferencias telefónicas y análisis de la voz para
interceptar llamadas sospechosas y detección de emociones para predecir
reacciones políticas, participación en hechos o disturbios. Predicen posibles
amenazas y actúan contra los opositores sin restricción de ningún tipo violando
los derechos humanos de los ciudadanos.
En
Venezuela se han instalado sistemas similares y, se han entrenado a funcionarios
fanáticos del régimen para la manipulación de la información a escala nacional
usando plataformas de IA para escribir
artículos, diseñar propagandas y montar programas de radio y televisión con fines propagandísticos y, por supuesto
defender sus acciones y destacar una supuesta labor de desarrollo económico y
social, también escriben artículos e inundan los espacios con sus emisiones en plataformas intentando
informar supuestas verdades cuando en
realidad son noticias falsas y perturbadoras, con una narrativa mentirosa y distorsionante de la realidad. Usan modelos de lenguaje masivo, como los que
sustentan los actuales LLMs, para crear campañas de desinformación y bots automatizados a través
de comentarios copiados y pegados por inteligencias artificiales apoyando el
servicio de moldear la opinión pública, lo cual se convierte en una verdadera
guerra narrativa para sembrar el odio hacia los movimientos sociales o lideres
en particular e intentan confundir con noticias contradictorias cuyos contenidos son indistinguibles de los reales
mediante algoritmos de procesamiento natural del lenguaje, que parece
humano, pero sirve a los intereses políticos concretos, tales como: discursos
políticos, creación de perfiles falsos en las redes, especialmente en X para defender al gobierno y desacreditar a
personas que los adversan. La manipulación ya no necesita trolls,
sino algoritmos capaces de alimentar el caos informativo con eficiencia
quirúrgica, es decir, control algorítmico del comportamiento colectivo para dirigirlo
como una variable programable y usar el Machine Learning para
identificar puntos de quiebre sociales y preparar los planes de represión.
A partir
del análisis de datos masivos: interacciones en redes, datos de movilidad,
patrones de consumo y sensores públicos, les permite aumentar la presencia policial, lanzar
campañas de distracción o incluso silenciar voces específicas. La IA deja
de ser una herramienta pasiva y se convierte en un instrumento de
ingeniería social mediante programas financiados por potencias antioccidentales, expertas en usar
programas como. iBorderCtrl el cual detecta mentiras en solicitantes de servicios
públicos o interrogatorios mediante microimpresiones y machine learning. Usan la
plataforma Maven
para analizar videos a escala masiva en tiempo real. En todos estos casos, el
objetivo es claro: reprimir y condicionar a las personas, cruzando la delgada
línea entre seguridad y represión, violando la vida íntima. El riesgo más grave es
la normalización de la
vigilancia como estándar social. Es decir, generaciones enteras que obligan a
ser monitoreadas en nombre del orden. La represión ahora no requiere violencia
física sino cuando son atrapados, detenidos y enjaulados, basta con que
un algoritmo marque
tu rostro como “peligroso”. Además, controla a las personas cuando puedes viajar, acceder a servicios de salud, o hacer el trámite de cualquier
solicitud formal como obtener documentos oficiales, entonces la tecnología
ayuda al régimen a aproximarse al poder absoluto.
El uso de
sistemas de IA para el control de masas ha penetrado lentamente, cámaras y drones con visión computarizada graban los
movimientos de barrios enteros y controlan a las personas identificándolas y
catalogándolas para tenerlas a raya para reprimirlos, detenerlos y,
desaparecerlos, todo eso, contra los derechos ciudadanos, y su libertad
individual, pero la IA avanza más rápido que las leyes. No se trata de rechazar
la tecnología, sino exponer sus usos indebidos. Cuando los gobiernos usan
la IA para ayudarnos, es bienvenida, pero si la usan para dominarnos, la
historia nos ha enseñado que el precio puede ser devastador. El futuro de
nuestras libertades depende de nuestra capacidad de entender, fiscalizar,
evadir y participar o no en esta
era de algoritmos omnipresentes. La ciudadanía y ética digital no es una
opción. Es una urgencia contra el nuevo centro de gravedad del poder, y del
control de las emociones de millones de personas. Es más, probablemente ya
estés siendo controlado tú también por los ojos inyectados de sangre de los
órganos represivos del estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario