LA
SOBERANÍA COMO EXCUSA DEL RÉGIMEN VENEZOLANO
La
soberanía como instrumento, no como fin, es tema de diálogo en los círculos
académicos y políticos, los cuales abordan los temas para aclarar los conceptos
de "soberanía" y relacionarlo con la de "no intervención"
como si fueran escudos morales. En
realidad, “el pragmatismo interesado del venezolano, y el llamado gobierno
provisional acordado con los Estados Unidos de Norteamérica, lo usan para
justificar que el mundo mire hacia otro lado mientras un pueblo continúa bajo
incertidumbre, hambre y riesgo público bajo un nuevo o viejo régimen que no ha
cambiado sino su máximo dirigente. Sin embargo, como dice el Dr. Hasson en un
artículo referido al tema,” la soberanía no es un fin en sí misma; es un
instrumento funcional”[1]
Un Estado
es soberano porque tiene el deber de proteger y servir a su población, pero cuando
un régimen transforma a sus ciudadanos en rehenes, destruye las instituciones,
defrauda y roba elecciones, y elimina cualquier posibilidad de alternancia
pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía. El derecho a la vida y la
dignidad humana no son valores opcionales; son el núcleo del orden jurídico
internacional contemporáneo tal y como lo afirma el especialista en Derecho
Internacional citado.
Venezuela no
es un caso simple, es una tragedia humanitaria, donde millones han sido
forzados al exilio. Quienes permanecemos en el país, conviven con la escasez,
un salario infame, miedo a la represión, y, sin medios de comunicación, pero,
claro con información nutrida por el chisme en las redes sociales que, no
necesariamente son verdades y, obviamente, sin un sistema judicial justo e independiente
Decir que
el pueblo venezolano "puede resolver solo y desplazar al régimen”, es una
entelequia," su situación lo hace imposible cuando no existen canales
internos para el cambio porque: las
fuerzas militares, policiales y paramilitares todavía después de la
defenestración de su máximo dirigente controlan al país, su orden es de
persecución, y control férreo contra los opositores que aún permanecen en el
pais, dejando claro que se han ido del país que es el liderazgo más activo, la flor y nata
profesional, solo dicta pautas a la distancia. Nos hemos quedado en el país,
jubilados y, jóvenes que nacieron en el periodo odioso de una dictadura
postmoderna y que, están acostumbrados a las dádivas y a la especulación, y
que, son tolerantes o practicantes de, “cuanto hay pa ’eso.” Todos llenos de
abulia esperando que alguien resuelva sus problemas de supervivencia, agravado
por la presencia de invasores cubanos que comenzaron a huir del pais. pero que todavía dictan pautas dentro al gobierno provisional con
presencia activa de representantes de relaciones exteriores, Entonces está
claro, que no hay forma de desplazar totalmente a la tiranía con esas
condiciones de poder- Por ello, la ayuda externa manifestada en una extracción
por la fuerza, ha sido necesaria para desmantelar la dictadura y lograr un
clima de control ciudadano para evitar las consecuencias de una confrontación
armada generalizada, por tanto — no es una violación del derecho internacional,
sino la afirmación de su núcleo ético de protección ciudadana ante los desmanes
de un gobierno y, por supuesto interesado, pero es compatible con la comunidad
internacional que está de acuerdo con el procedimiento, para contribuir a evitar que se cometan atrocidades detrás de
fronteras cerradas.
Un falso
argumento recurrente emitido por el régimen es el de los intereses
económicos manipulada hábilmente para
intentar convencer que, cualquier iniciativa externa es inválida porque
responde a intereses económicos o estratégicos. No seamos ingenuos,
ciertamente, en la política internacional los intereses siempre existen. Pero
la pureza de la motivación externa es secundaria frente a la realidad vivida
internamente. Si una acción externa logra detener la opresión y coincide con el
deseo de liberación de un pueblo, esa acción es legítima.
Algunos
sectores colocan la ideología socialista o progres por encima del ser humano,
rebuscando frases sacadas de tratados internacionales para protegerse. No hay
nada de progresista, ni de humanista en ello; solo hay el consuelo moral de
quien nunca ha tenido que elegir entre la soberanía y supervivencia. El derecho
internacional no fue creado para blindar a regímenes autoritarios como el
venezolano que, no tiene ningún derecho de destruir a su pueblo y, a las instituciones
usando como excusa una revolución falsamente llamada bolivariana y, que intenta convencer con estridente
propaganda que es un régimen de paz, que busca la libertad soberana y, que
denuncia hipócritamente al “imperialismo
yanki” al cual lo insultan a su espalda,
y que ha sido expoliado mediante las expropiaciones de sus
intereses económicos, especialmente petroleros. Ahora, con la extracción de un
delincuente, cuyos socios, ante el despliegue de fuerza, se acuestan con el
enemigo sacan el discurso de que ellos han violado la soberanía, el cual invocan
para justificar sus desmanes, y represión. Ahora, por disposición de ese “enemigo”,
siguen en el poder, con militares y paramilitares en la calle reprimiendo a
personas desarmadas, cosa que no hicieron con los marines, y continúan
reteniendo la mayor parte de los opositores o inocentes en las cárceles, y los
sueltan por dosis y, como si fuera poco, se hacen los locos para resolver el
tema de los salarios e hipócritamente esperan que el “invasor” inyecte los
recursos para seguir con su mesada.
Hata cuándo
nos calamos a estos aprovechadores que tienen organizaciones criminales, cuyos
interese intentan esconder y que, hablan de soberanía para justificar la miseria, el derecho a la vida y el libre tránsito; encarcelan al
que hable más del que atraparon y, solapadamente, de los que lo tienen en los
tribunales americanos usando una narrativa perversa, convirtiendo la palabra de sabios reconvertidos en
retorica vacía y adulante para apaciguar al catire. Ya veremos qué pasa cuando
el liderazgo regrese, el pueblo se alborote y asuma su responsabilidad izando
la bandera de la justicia, y la verdadera paz
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