jueves, 29 de enero de 2026

SOBERANIA Y EXCUSAS

 

LA SOBERANÍA COMO EXCUSA DEL RÉGIMEN VENEZOLANO

La soberanía como instrumento, no como fin, es tema de diálogo en los círculos académicos y políticos, los cuales abordan los temas para aclarar los conceptos de "soberanía" y relacionarlo con la de "no intervención" como si fueran escudos morales.  En realidad, “el pragmatismo interesado del venezolano, y el llamado gobierno provisional acordado con los Estados Unidos de Norteamérica, lo usan para justificar que el mundo mire hacia otro lado mientras un pueblo continúa bajo incertidumbre, hambre y riesgo público bajo un nuevo o viejo régimen que no ha cambiado sino su máximo dirigente. Sin embargo, como dice el Dr. Hasson en un artículo referido al tema,” la soberanía no es un fin en sí misma; es un instrumento funcional”[1]

Un Estado es soberano porque tiene el deber de proteger y servir a su población, pero cuando un régimen transforma a sus ciudadanos en rehenes, destruye las instituciones, defrauda y roba elecciones, y elimina cualquier posibilidad de alternancia pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía. El derecho a la vida y la dignidad humana no son valores opcionales; son el núcleo del orden jurídico internacional contemporáneo tal y como lo afirma el especialista en Derecho Internacional citado.

Venezuela no es un caso simple, es una tragedia humanitaria, donde millones han sido forzados al exilio. Quienes permanecemos en el país, conviven con la escasez, un salario infame, miedo a la represión, y, sin medios de comunicación, pero, claro con información nutrida por el chisme en las redes sociales que, no necesariamente son verdades y, obviamente, sin un sistema judicial justo e  independiente

Decir que el pueblo venezolano "puede resolver solo y desplazar al régimen”, es una entelequia," su situación lo hace imposible cuando no existen canales internos para el cambio porque:  las fuerzas militares, policiales y paramilitares todavía después de la defenestración de su máximo dirigente controlan al país, su orden es de persecución, y control férreo contra los opositores que aún permanecen en el pais, dejando claro que se han ido del país  que es el liderazgo más activo, la flor y nata profesional, solo dicta pautas a la distancia. Nos hemos quedado en el país, jubilados y, jóvenes que nacieron en el periodo odioso de una dictadura postmoderna y que, están acostumbrados a las dádivas y a la especulación, y que, son tolerantes o practicantes de, “cuanto hay pa ’eso.” Todos llenos de abulia esperando que alguien resuelva sus problemas de supervivencia, agravado por la presencia de invasores cubanos que comenzaron a huir del pais.  pero que todavía dictan  pautas dentro al gobierno provisional con presencia activa de representantes de relaciones exteriores, Entonces está claro, que no hay forma de desplazar totalmente a la tiranía con esas condiciones de poder- Por ello, la ayuda externa manifestada en una extracción por la fuerza, ha sido necesaria para desmantelar la dictadura y lograr un clima de control ciudadano para evitar las consecuencias de una confrontación armada generalizada, por tanto — no es una violación del derecho internacional, sino la afirmación de su núcleo ético de protección ciudadana ante los desmanes de un gobierno y, por supuesto interesado, pero es compatible con la comunidad internacional que está de acuerdo con el procedimiento, para contribuir a  evitar que se cometan atrocidades detrás de fronteras cerradas.

Un falso argumento recurrente emitido por el régimen es el de los intereses económicos  manipulada hábilmente para intentar convencer que, cualquier iniciativa externa es inválida porque responde a intereses económicos o estratégicos. No seamos ingenuos, ciertamente, en la política internacional los intereses siempre existen. Pero la pureza de la motivación externa es secundaria frente a la realidad vivida internamente. Si una acción externa logra detener la opresión y coincide con el deseo de liberación de un pueblo, esa acción es legítima.

Algunos sectores colocan la ideología socialista o progres por encima del ser humano, rebuscando frases sacadas de tratados internacionales para protegerse. No hay nada de progresista, ni de humanista en ello; solo hay el consuelo moral de quien nunca ha tenido que elegir entre la soberanía y supervivencia. El derecho internacional no fue creado para blindar a regímenes autoritarios como el venezolano que, no tiene ningún derecho de destruir a su pueblo y, a las instituciones usando como excusa una revolución falsamente llamada bolivariana y,  que intenta convencer con estridente propaganda que es un régimen de paz, que busca la libertad soberana y, que denuncia hipócritamente  al “imperialismo yanki” al cual lo  insultan a su espalda, y que ha sido   expoliado mediante las expropiaciones de sus intereses económicos, especialmente petroleros. Ahora, con la extracción de un delincuente, cuyos socios, ante el despliegue de fuerza, se acuestan con el enemigo sacan el discurso de que ellos han violado la soberanía, el cual invocan para justificar sus desmanes, y represión. Ahora, por disposición de ese “enemigo”, siguen en el poder, con militares y paramilitares en la calle reprimiendo a personas desarmadas, cosa que no hicieron con los marines, y continúan reteniendo la mayor parte de los opositores o inocentes en las cárceles, y los sueltan por dosis y, como si fuera poco, se hacen los locos para resolver el tema de los salarios e hipócritamente esperan que el “invasor” inyecte los recursos para seguir con su mesada.

Hata cuándo nos calamos a estos aprovechadores que tienen organizaciones criminales, cuyos interese intentan esconder y que, hablan de soberanía  para justificar la miseria, el derecho  a la vida y el libre tránsito; encarcelan al que hable más del que atraparon y, solapadamente, de los que lo tienen en los tribunales americanos usando una narrativa perversa, convirtiendo  la palabra de sabios reconvertidos en retorica vacía y adulante para apaciguar al catire. Ya veremos qué pasa cuando el liderazgo regrese, el pueblo se alborote y asuma su responsabilidad izando la bandera de la justicia, y la verdadera paz



[1] Felipe Hasson, especialista en Derecho internacional. Articulo sobre la soberanía

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